mardi 13 mars 2012
vendredi 2 mars 2012
Cayetano Puglisi

PRIMER HIJO DEL CRACK INVASOR, DEBUTÓ EN MAROÑAS
Los tangueros aficionados a las carreras de caballos han escuchado y escuchan tangos que llevan el nombre de un crack pura sangre (Tiny, Reina de Saba), de un destacado jockey o compositor (Leguisamo solo, El yacaré) o de un hipódromo (Palermo, Maroñas volvé).
En estos días las cosas parecen darse vuelta y a muchos equinos les han bautizado con el nombre de algún músico destacado (D’Arienzo) o exitoso cantor (Varón de Tango).
Así el 6 de enero del año en curso, debutó en el Hipódromo Nacional de Maroñas, el primer hijo del crack uruguayo Invasor, Cayetano P., que recuerda el nombre del virtuoso violinista Cayetano Puglisi, que había nacido en el seno de un familia de músicos, en Messina, Sicilia, Italia, el 2 de enero de 1902.
Cayetano Puglisi pasó su infancia en Grecia. A la edad de 7 años su familia emigró a la Argentina, donde estudió violín. Había obtenido una beca para perfeccionarse en Italia, pero al estallido de la Primera Guerra Mundial, debió renunciar y se dedicó al tango.
En 1917 sustituyó a Tito Rocatagliatta en la Orquesta de Roberto Firpo, acompañando a Agesilao Ferrazano, primer violín, haciendo la segunda voz.
Actuó luego con Enrique Delfino, Francisco Canaro, Pedro Maffia, Ciriaco Ortiz, Julio De Caro, Horacio Salgán y a partir de 1936 con Juan D’Arienzo, siendo el violín solista, cuarta cuerda. Actuó con la Orquesta del Rey del Compás hasta su desaparición física el 3 de noviembre de 1968.
Cayetano P. (Invasor y Awesome Catch), debutó ganandole a Potri Chapel por ventaja mínima, recorriendo los 1.100 metros de la prueba en 1 minuto, 5 segundos y 94 centésimas. Su jockey Esteban Lazo lo corrió de menor a mayor, para dar alcance a quien se había perfilado como ganador, justo en el disco. Cayetano P. está al cuidado del entrenador Sebastián San Martín y defiendo los colores del Stud María Isabel.
vendredi 24 février 2012
EDUARDO AROLAS, “El Tigre del Bandoneón”

Eduardo Arolas nació en la calle Vieytes 1048, en el Barrio de Barracas al Norte, Buenos Aires, el 24 de febrero de 1892. Figura lengendaria del tango, sus padres, Henri Arola y Margarite Sauris, franceses. Su nombre de familia, Eduardo Lorenzo Arola.
Bandoneonista, director de orquesta y compositor. Dicen que el primer bandoneón de Arolas fue una pequeña «jaula» de luto. Luego vendría el «doble A» de nácar, al que el «fueyero» supo arrancarle floridos bordoneos, como se le llamaba en esos tiempos a ciertos rezongos oscuros, como viscerales del instrumento y ciertas variaciones casi guitarrísticas.
Arolas tocaba el bandoneón sin ningún desplante, ningún alarde le descomponía el gesto. No se “confidenciaba“ con el bandoneón, con aquella inclinación de cabeza a lo Troilo, no lo abría en ostentoso abanico musical a lo Piazzolla, ni le arrancaba tartamudeos a lo Ciriaco Ortiz.
Descolló como compositor, en su corta vida, falleció a los 32 años, compuso más de 120 temas de los cuales dan vueltas en los pasadiscos y lectores de CD alrededor de 20 – 25, el resto está celosamente encerrado en algún cofre fort de egoístas coleccionistas.
Su entrega musical conmovía y dejaba un temblor de emoción duradero en quienes lo escuchaban.
Silencio !!! Está tocando Arolas. Una noche Rafel Tuegolds, un rubio gordito, muy bromista, violinista que integraba la orquesta, no pensó que estaba haciendo historia cuando en ese baile repetía sus apodos ornitológicos, con mucha insistencia:
«Mirá aquel, el del jupo! Parece una copetona!» Y efectivamente, nadie podía negar el aire irrenunciable de martineta copetona que lucía el bailarín.
«Fijate ese otro ! Mirá cómo se arrastra ! Parece una cachila!»
«Cachila? Me gusta la palabra! Ya tiene nombre este tango».
Eduardo Arolas agarró en el aire el adjetivo que había tirado Tuegols; quizá le hizo gracia la comparación, pero lo cierto es que el tango quedó baurizado esa noche.
Cachila o cachirla es un pajarito criollo, avecita de poco lucimiento exterior. Del color de la perdiz, su plumaje se confunde con la tierra. Cuando le descubren el nido, vuelve rápidamente y se arrastra unos metros, simulando estar herida. Con todo, su vuelo es ágil y puede volar a gran altura.
Los ornitólogos pretenden amedrentarla con la denominación latina Anthus correndera correndera, pero ella por ello no se le mueve de una pluma.
Se dice también que cachila hace referencia a Delia López, «Chiquita», quien fuera el gran amor de Arolas. Pero este tango no lo compuso El Tigre del Bandoneón en atención a esa morocha, como si lo fue “Nariz”, dedicado a Alice Lesage, que responde al apodo que surgió por la costumbre que tenía la joven de pellizcarse la nariz con el pulgar y el índice.
De esa basta lista de composiciones, recordamos algunas de ellas : su primera obra «Una noche de garufa» (1909), «La cachila», «Lágrimas», «Fuegos arificiales», «La guitarrita», dedicada a Mario Pardo, «El marne», «Papas calientes», «Adios Buenos Aires», «Alice», «Comme il faut», «Araca», «Cardos», «Maipo», «Vivorita», «Retintín», «El Rey de los bordoneos», en homenaje al eximio guitarrista y bandoneonista Graciano de Leone, «La trilla»,…
Dice Ricardo García Blaya de Arolas : «Fue un genio irrepetible que se renueva permanentemente y que nos conmueve casa vez que escuchamos la hondura de su obra».
lundi 20 février 2012
«Caña», un tango que recordé, de paseo por los Alpes suizos

Me autodefino como un viajero incansable ; disfruto a pleno conocer nuevos lugares, otras personas y una gastronomía diferente. Esto ha llevado a mis hijos de hablar de mi, como nuestro padre andariego.
En esos viajes, muchas veces he podido relacionar un hecho con la letra de un tango, como en este caso que hoy comparto con Uds.
En Suiza, las distancias entre las poblaciones es relativamente corta, esto se corresponde con la superficie territorial que es sólo un poco más que nuestro departamento de Tacuarembó. Así fue que ese día, nos detuvimos para tomar un café en un bar del camino y al entrar me encuentro con ese muñeco, que semejaba estar en los brazos de morfeo, tendido en un sillón.
Inmediatamente relacioné esa escena con la letra del tango «Caña» de Julián Araújo y Enrique Esviza, con música de Enrique Mónaco, que grabara la Orquesta del maestro Juan D’Arienzo en dos oportunidades, el 06 de abril de 1949 y el 30 de junio de 1964, en los dos casos con la voz de Armando Laborde y que dice así :
Dicen que soy un perdido
Que llevo el paso cambiado
Dicen que voy extraviado
Pero no saben por qué!
Si hoy amanezco mareado
Y hago reír a la gente
Es por borrar de la mente
La angustia que hay en mi ser.
Sirva más caña, patrón
Llene hasta el borde mi vaso
Si mi vida es un fracaso
Hoy me quiero desahogar!
Caña!
Con tu líquido que quema
Voy arrastrando mis penas
Y soportando el dolor…
Caña !
Dicen que sos un veneno…
La vida sí que es veneno
Si no la alienta un amor
Para poder olvidar
Quiero marearme con caña
Si la vida ha sido huraña
Es amargo recordar!
Dicen que soy un perdido
Porque tomando y tomando
Mi juventud voy dejando
Al pie de algún mostrador
Pero la gente no sabe
Que cuando estoy divertido
Mi corazón, oprimido,
Tan solo piensa en su amor.
Sirva más caña, patron
Lleno hasta el borde mi vaso
Si mi vida es un fracaso
Hoy me quiero desahogar !
Para poder olvidar
Quiero marearme con caña
Si la vida ha sido huraña
Es amargo recordar!
jeudi 2 février 2012
A 86 AÑOS DEL NACIMIENTO DE JULIO SOSA,


Un 2 de febrero, un día como el de hoy, pero del año 1926, nació Julio María Sosa Venturini, en la casa de una humilde familia, en la ciudad de Las Piedras, Departamento de Canelones, República Oriental del Uruguay.
Julio Sosa nunca ocultó sus orígenes : «Mi padre fue peón rural y mi madre sirvienta» y agregaba para que no quedaran dudas : «Cuando debuté en Buenos Aires, me tuvieron que prestar un traje, todo mi capital eran dos pesos oro en los bolsillos de mis pantalones».
Desde joven trabajó para ayudar en la economía de la casa paterna, desempañando diversas tareas, mandadero, trabajó en la poda de árboles del ornato público en su ciudad natal, fue guarda de ómnibus y finalmente ingresó en la Escuela Naval, alcanzando el grado de cabo a su pedido de baja, decidido a llevar adelante su vocación por el canto.
En la foto, se le ve rodeado de compañeros del Cuerpo de Equipaje de la Armada, con uniforme de marinero.
De Julio Sosa se ha hablado mucho y se seguirá hablando. Acá sólo quisimos mostralo como nunca lo vieron sus fanes.
Hacer Click sobre las imagenes para agrandar
samedi 7 janvier 2012
CARLOS DI SARLI, «El Señor del Tango»

Carlos Di Sarli, su nombre de familia Cayetano Di Sarli Russomano, nació el 07 de enero de 1903 en la ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. Sus padres Miguel y Josefina.
Pianista, director y compositor. Estudió en el conservatorio Williams de Bahía Blanca, para algunos historiadores, condiscípulo de Juan Carlos Cobián. Debutó a los 13 años en una compañía de zarzuelas. En 1916 se presentó en una confitería de la ciudad de Santa Rosa, ciudad capital de la Provincia de La Pampa, como pianista solista. Tres años después regresó a su Bahía Blanca natal, donde formó su primera orquesta.
En 1920 se radicó en Buenos Aires, donde actuó en cafetines del bajo porteño. Luego integró las orquestas de Anselmo Aieta y la del violinista Juan Pedro Castillo, el «rey del pizzicato» y en 1927 armó su consagrado sexteto, con José Pécora y David Abramsky, en los violines ; César Ginzo y Tito Landó, en los bandoneones, Adolfo Kraus en el contrabajo y él en el piano, con su formidable mano izquierda marcando un ritmo de tango de sencilla estructura y emotiva comunicación.
Heredó de Osvaldo Fresedo, con quien actuó, recomendado al director por el violinista José Pécora y al que dedicó su tango «Milonguero Viejo», la manera de sentir la orquesta, dándole primacía a los violines, con una gran preocupación por el tratamiento interpretativo y la calidad sonora de la orquesta.
En 1928 hizo su primera grabación en el Sello Víctor, con los tangos «T. B. C.», de Edgardo Donato y «La guitarrita», de Eduardo Arolas.
Como compositor, se inició en 1919 con el tango «Meditación». Entre otros, son también de su autoría, « Corazón», « Milonguero Viejo», en 1926, «Bahía Blanca», en 1958, «De que podemos hablar», «Verdemar», «Otra vez carnaval», «En un beso la vida», «Nido gaucho», «Juan porteño», «Negando el perdón», «Así era mi novia», «Tangueando te quiero», «Porteño y bailarín», «La capilla blanca»,…
Es de orden recordar, que el maestro Di Sarli a lo largo de su trayectoria profesional, actuó siempre aferrado a la escuela que dejara el gran bandoneonista Osvaldo Fresedo, enriqueciendo el tango e inscribiendo su nombre con mayúscula en la historia de la música popular rioplatense.
En opinión de Ricardo García Blaya, Di Sarli, «fue la pieza final del rompecabezas del tango de la década del 40, que no hizo concesiones a las estridencias, ni a las extravagancias rítmicas y que, sin embargo representó con extrema delicadeza, el paradigma interpretativo del tango milonguero».
Carlos Di Sarli falleció el 12 de enero de 1960.
samedi 31 décembre 2011
lundi 26 décembre 2011
HOMENAJE A TRES GRANDES INTÉRPRETES DEL TANGO

LA DIRECCIÓN NACIONAL DE CORREOS DEL URUGUAY,
HOMENAJEA A TRES GRANDES INTÉRPRETES DEL TANGO:
Juan D’Arienzo, César Zagnoli y Donato Racciatti
La UNESCO en forma conjunta con el organismo de Cultura y Educación de la ONU, declararon al Tango : Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2009.
La tradición uruguaya y argentina del tango, que hoy reina en todo el mundo, nació en las dos últimas décanas del siglo XIX, en la cuenca del Río de la Plata, en los arrabales de las ciudades de Montevideo y Buenos Aires.
Fue en esta región donde en esa época se mezclaron los inmigrantes europeos, con los negros libertos y los gauchos, dando lugar a una amalgama de costumbres, creencias y ritos que se transformaron en una identidad específica.
Entre las expresiones más características de esa identidad cultural, figuran, la música, la danza y la poesía del tango. Inicialmente fue en las salas de baile de Buenos Aires y Montevideo, donde el tango se impuso y ya a partir del año 1900 comenzó su expansión al mundo, cuando la Fragata Sarmiento en su viaje de graduación de los cadetes argentinos, dejó en los puertos en los que hizo escala, mil partituras del tango «La morocha», música de Enrique Saborido y letra de Ángel Villoldo.
Las autoridades del Correo uruguayo recogieron una propuesta de la Comisión de Homenaje a Juan D’Arienzo y dispusieron le edición de tres sellos postales con las figuras de «El Rey del Compás», del maestro César Zagnoli y de Donato Racciatti.
El lanzamiento de esta serie de sellos postales fue el 30 de noviembre de 2011, en el hall del Correo, con la presencia de los Directores de la Institución, familiares de los homenajeados, amigos y público en general.
Será ésta entonces, una manera más, de que el tango llegue en la figura de estos tres grandes maestros que lo interpretaron de maravilla, a las zonas más rocónditas del planeta.
mardi 20 décembre 2011
A los consecuentes visitantes de mi sitio blog
vendredi 16 décembre 2011
CARLOS ÁNGEL LAZZARI

Nació en el barrio porteño de Villa Crespo, el 9 de diciembre de 1925, en la casa de la calle Velazco 274. Sus padres, Luis Juan y Josefa Lázzari.
Bandoneonista. Su profesor fue Alejandro Junnissi, el autor de «El recodo», recordado tango que le grabó el maestro D’Arienzo en 1967. Contaba Lázzari que Junnissi lo llevaba con su orquesta ; una orquesta de barrio, pero que reconoció haberle servido de experiencia.
Seguidamente ingresó en la orquesta de Santacápita, donde recordaba que le pagaban muy bien. Más tarde tocó con Edgardo Donato ; tuvo un breve pasaje con Pedro Maffia, que en ese entonces actuaba en el Palace Palermo.
Como mucho de los grandes instrumentistas, también Lázzari fue cambiándose de orquesta. Actuó con Miguel Caló y en 1945 dejó la orquesta de «Las Estrellas» para seguir a Osmar Maderna. Con Canaro estuvo cinco años. Finalmente a través de un amigo común, Carlos Bahr, ingresa con D’Arienzo.
Cuando Héctor Varela dejó la orquesta de D’Arienzo para formar la suya propia, Lázzari quedó como primer bandoneón y arreglador de la orquesta de «El Rey del Compás».
Al retiro de D’Arienzo, Lázzari continuó con la orquesta, ahora con el nombre de «Los Solistas», con las voces de Alberto Echagüe y Osvaldo Ramos.
Ya en los últimos años Lázzari se dedica de lleno a la enseñanza y actúa en «La Ventana», un local tanguero de la calle Balcarce 431 y Belgrano, con una orquesta que integran cinco fueyes, cuatro violines, un piano, un bajo y dos cantores, Fernando Rodas y Neomí Sachi.
Es autor de muchos temas, entre otros, «Julié», «Calla bandoneón», «Pero solo estoy mejor», «La manzanita», «Castigo y pasión», «De vuelta» y «La misma canción».
Lázzari falleció el 19 de junio de 2009.
jeudi 17 novembre 2011
Pacientes renales bajo terapia con tango

La música mejora la adhesión al tratamiento. Crean orquesta para tocar en Centros de Salud
LETICIA COSTA DELGADO
"El Patch Adams tanguero", así lo llamó una paciente de diálisis en referencia al médico estadounidense que combina tratamientos con humor en salas de hospital. Algo de eso hay. Gerardo Pérez es nefrólogo y tanguero, al mismo tiempo.
Doherty Hunter Adams ("Patch Adams") es médico y payaso. Apela a la alegría y el juego como complemento de los tratamientos clínicos desde la certeza de que ayudan a la recuperación.
Gerardo Pérez va por la misma línea. Médico nefrólogo (especialidad que se ocupa del estudio de los riñones) lleva el bandoneón a los centros de diálisis e interpreta tangos mientras los pacientes se someten al tratamiento. Se trata de personas con insuficiencia renal extrema, perdieron la función normal de sus riñones y deben conectarse a un equipo que filtra los residuos de la sangre.
"Es un tratamiento duro, difícil", dice Pérez. « Deben hacerlo tres veces por semana durante cuatro horas. Muchos no lo aceptan y anímicamente no están bien". Por eso les sugiere, si quieren, acompañarlos con su bandoneón.
Y la mayoría quiere. "Les hace bien disfrutar de la música, de alguien tocando en vivo", cuenta el nefrólogo. « Muchos se ponen a cantar y recuerdan momentos de su juventud. Me he encontrado con personas que cantaban cuando eran jóvenes y todavía entonan muy bien, con 90 años", dice Pérez.
Consultado sobre si el estilo musical no contribuye a aumentar la melancolía, asegura que no, que sus pacientes disfrutan de la música más que de lo poético.
En su repertorio entran clásicos de Carlos Gardel como « Volver » o « Mi Buenos Aires querido »…de Aníbal Troilo « Sur » y una larga lista que combina tango, milonga, vals y ranchera.
"Es hacerlos sentir bien desde el punto de vista humano, no solo científico", comenta el nefrólogo quien admite no tener pruebas certeras de que su música redunde en mejoras en la salud de los pacientes. Lo que sí mejora es su adhesión al tratamiento. Algo que a la larga los ayuda porque estos pacientes, cuenta el especialista, deben seguir dietas estrictas en la vida cotidiana y si no están dispuestos a hacerlo, su salud empeora. A medida que se sienten menos contenidos en el centro de diálisis, se toman el problema de otra manera.
La música también ayuda si tienen que estar internados para ser sometidos a un transplante de riñón, como le pasó a Alicia, quien tras la intervención escribió una carta de agradecimiento. "Se aparecía cuando estaba aburrida, angustiada y con curiosidad de qué iba a pasar con mi riñón", relata. « Si no fuera porque estaba prisionera en una pieza », agrega, « jamás me hubiera dado la oportunidad de escuchar a un bandoneonista".
De hecho, nunca había visto un bandoneón de cerca. "Le di la oportunidad al `Patch Adams tanguero", recuerda. Y "por un momento la impaciencia por el riñón que no funcionaba pasó a segundo plano".
El pasado mes de agosto Eduardo Wilson, médico y estudioso del tango realizó una presentación en la Academia Nacional de Medicina sobre los médicos y el tango. En su exposición habló sobre distintos médicos uruguayos que se han dedicado a la música como una actividad simultánea a su profesión, y entre ellos incluyó al Dr. Pérez.
A raíz de la presentación, colegas del Sindicato Médico del Uruguay le propusieron crear una orquesta. Así nació "Buena Praxis tango", un quinteto que se presentó por primera vez el pasado 15 de octubre en el marco de la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial.
Presentarse con un grupo demandará costos que no puede afrontar, pero Pérez aspira a coordinar con Centros de Salud para llevar su música a las salas de los hospitales.
samedi 12 novembre 2011
MIGUEL ANGEL PEREIRA, viejo amigo, guitarrista argentino

En esta ocasión Miguel Ángel Pereira nos cuenta un momento de su vida, cuando acompañaba como guitarrista al cantor Horacio Guarany.
Hola Juan.
Era por los años 68 – 69 guitarrista de Horacio Guarany y nos tocó ir al festival de Tango y Folklore de Balcarce. Como siempre Horacio abría el festival a eso de las diez de la noche y luego a esperar hasta el cierre.
Mientras tanto debajo del escenario, que era en esa época el natural, estaba el lugar para hacer tiempo. No habían sillas y éramos muchos los músicos que buscábamos donde sentarnos.
Bueno, de repente encontré un sillón de brazos vacío y me senté. Como a mi guitarra no la podía tener derecha a causa de los brazos del sillón, empecé a tocarla un poco inclinada. Arranqué con el tango « Uno ». En ese instante estaba parado frente a mi mirándome Antonio Agri.
Yo me levanté para darle el lugar y él, muy de caballero no lo aceptó y se sentó en el brazo del sillón. Yo seguí tocando el tango y de pronto siento el violín de Agri acompañándome. Me corrió un frío terrible y seguí tocando cuando de pronto frente a nosotros con su bandoneón estaba Piazzolla y yo abriendo las piernas le señalé un lugar y él poniendo su pié puso el fueye en la pierna y se sumó al tango.
Imagínate como me sentía yo porque lo empecé a cantar para que no terminara, cuando de repente siento una voz que me dice : « A ver pibe, dame la guitarra » y apoyándose en el otro brazo del sillón, empezó a tocar y cantar. Era Edmundo Rivero.
A todo esto se había formado una ronda de músicos impresionante. Bueno se terminó el tango y cada uno se fue para su lado y yo me quedé estupefacto por lo que había vivido, algo que no se iba a repetir nunca más. Mas tarde me dijo Horacio que todo el mundo
comentaba lo que yo había hecho.
Bueno Juan, caro amigo, ahi está la historia. Tengo algunas otras pero serán para más adelante.
Un abrazo.
Miguel Angel
mercredi 2 novembre 2011
ALFREDO DE ÁNGELIS

Alfredo De Ángelis nació en Adrogué, Provincia de Buenos Aires, el 2 de noviembre de 1912.
En sus comienzos estudió bandoneón, pero muy pronto se cambió al piano y terminó siendo uno de los más destacados painistas que tuvo el tango.
Para 1940 formó su orquesta con la que debutó en el « Marabú », pasando luego al « Marzotto ». Cuentan que la gente se agolpaba sobre la vereda de Corrientes, al igual que en 1913 sucedía en la calle Paraná para escuchar a Juan Maglio « Pacho ».
Fueron los primeros cantores de De Ángelis, Enrique Morea y Floreal « Tata » Ruiz, a los que en 1943 reemplazaron Julio Martel y Carlos Dante.
De Ángelis contó con una gran adhesión del público que le seguía a sus presentaciones en bailes de clubes sociales y deportivos. A propósito, De Ángelis contaba el diálogo que tuve en una ocasión viajando en un taxi : « El chofer me dijo, yo nací por su culpa, mis padres se conocieron en un baile en que actuaba su orquesta ». Prosigue hablando el maestro : « A mis bailes iban 800 muchachos y 3.000 chicas. Era común escuchar a los varones decir, vamos a bailar con De Ángelis que lleva muchas minas ».
Los dueños de las calesitas del Parque Japonés de Buenos Aires, acompañaban el giro del « carrousel », con discos de la orquesta de De Ángelis. Los hinchas de las otras orquestas de la época, la bautizaron peyorativamente « la orquesta de calesita ». De Ángelis les respondía : « Yo se que con esa afirmación, algunos pretenden subestimarme. Se equivocan, mis discos comenzaron a pasarse en las calesitas, porque el público los pedía ».
El 7 de febrero del año 2004, en el rincón infantil del Puertito de Ouchy, Lausanne, Cantón de Vaud, Suiza, escuché mientras daba vueltas la calesita, « La cumparsita » interpretada por la orquesta del maestro Alfredo De Ángelis. Sin comentarios!!!
La orquesta de De Ángelis actuó durante 25 años seguido en Radio « El Mundo », en el programa « Glostora Tango Club », que se transmitía todos los días en el horario de 20:00 a 20:15 horas.
Como compositor, De Ángelis dejó hermosos tangos como : « La pastora » y « Pregonera », con el poeta uruguayo José Rótulo y « El taladro », dedicado a su querido cuadro Bandfield.
De Ángelis nos legó para el recuerdo y disfrute de sus admiradores 500 temas grabados, a través de sus 37 años de actuación.
Alfredo De Ángelis falleció el 31 de marzo de 1992.
lundi 10 octobre 2011
PEDRO BLANCO ES PEDRO LAURENZ
Pedro Blanco Acosta, nació el 10 de octubre 1902, en la casa de la calle Garibaldi 1335, de La Boca, ciudad de Buenos Aires. Hijo del matrimonio que componían Pedro Blanco y Rafaela Acosta.
Radicada su familia en Villa Crespo, desde niño tomó clases de violín, pasandose pronto al instrumento que le acompañó toda su vida, el bandoneón.
Cuando tenía 15 anos, su familia emigró a Montevideo y a los 20 años debutó con el quinteto de Luis Casanova en el café « Au Bon Jour ». El conjunto lo integraban, Casanova en el piano, Edgardo Donato y Roberto Zerrillo en los violines y Eustaquio Laurenz y él en los fueyes.
De regreso a Buenos Aires, él y Casanova formaron un cuarteto ; poco después, hasta entonces Pedro Blanco, se integró a la orquesta de Roberto Emilio Goyeneche, más tarde dirigida por Enrique Pollet.
De esta época es su primer tango, « El rebelde », con Emilio Marchiano.
Recuerda Julio De Caro en sus memorias, que cuando Luis Petrucelli debaja su orquesta, concurrió a un café de Villa del Parque, con la intención de contratar a Pollet.
Después de escuchar la actuación del conjunto, cambió de idea y contrató a Pedro Blanco. Este fue el primer diálogo entre De Caro y Blanco : « Me llamo Pedro Blanco, soy medio hermano de los bandoneonistas Félix y Eustaquio Laurenz ».
« Si los recuerdo perfectamente », respondió De Caro. « Le ofrezco reemplazar a Petrucelli, que se va. Y para no romper la tradición del apellido, en este momento yo lo bautizo profesionalmente Pedro B. Laurenz ».
El ahora Pedro Laurenz tenía 22 anos y se mantuvo junto a De Caro por 9 años (1925-1934).
dimanche 9 octobre 2011
LOS PREMIOS MATOS RODRIGUEZ 2011


El pasado miércoles 5 de octubre (día uruguayo del tango) en la sala Goitiño del Sodre, después de un excelente espectáculo artístico donde intervinieron músicos, cantantes y bailarines, FUTANGO (Federación Uruguaya del Tango) procedió a la 5a. Edición de entrega de los premios Matos Rodríguez, en los rubros música, danza, canto y poesía, correspondiéndoles los mismos a los siguientes artistas:
Canto: Miguel Ángel Maidana
Danza: Prof. Bailarín Omar Correa
Poesía: Horacio Arturo Ferrer
Música: Maestro Nelson Alberti
Nos corresponde las generales de la ley, destacar en primer lugar, la merecida distinción al maestro Nelson Alberti, bandoneonista y director de su orquesta (a lo D’Arienzo), integrante de la Comisión de Homenaje a Juan D’Arienzo y amigo personal.
También entendemos muy merecida las distinciones a Miguel Ángel Maidana y Omar Correa, destacados profesionales en sus respectivos rubros y al poeta uruguayo Horacio Arturo Ferrer, a quien conocemos a través de sus libros, sus letras de tangos con Astor Piazzolla y su ya larga actuación en la presidencia de la Academia del Tango de Argentina.
Una vez más, nuestas felicitaciones a todos ellos y que esta distinción sea un motivo más de entrega a la causa común que nos une, el TANGO.
vendredi 23 septembre 2011
Francisco Fiorentino

Francisco Fiorentino nació el 23 de setiembre de 1905 en el barrio de San Telmo, ciudad de Buenos Aires. Para muchos, con él nació el cantor de orquesta.
Fiore, como lo llamaban sus admiradores, se inició en el tango como bandoneonista. En 1927 integraba la orquesta de Juan D’Arienzo en su doble función como « fueyista » y cuando el caso lo justificaba cantaba el estribillo.
En 1928 se integró a la orquesta de Juan Carlos Cobián y el 11 de julio grabó « Me querés ? », de la autoría del director.
Fiorentino también dejó grabaciones con Francisco Canaro, Roberto Firpo y José Basso.
Su mejor momento como cantor se dió en 1938 con la orquesta de Aníbal Troilo, con quien permaneció cinco anos. El 04 de marzo de 1941 grabó con «Pichuco », « Yo soy el tango », de Homero Expósito y Domingo Federico. Su mayor éxito en su paso con la orquesta del « Gordo » Troilo, fue « Pa’ que bailen los muchachos », de Enrique Cadícamo y Aníbal Troilo, grabado el 16 de abril de 1942. El binomio Troilo – Fiorentino dejó grabados 60 temas.
Nicolás Lefcovich escribió sobre Fiorentino : « Antes de Troilo, nada ; después de Troilo, nada ».
Fiorentino murió en un accidente automovilístico cuando regresaba de una actuación a beneficio de la escuela Alfonso Bernal, en la Provincia de Mendoza. El vehículo volcó al tomar una curva en un camino de ripio. Fiorentino fue despedido del coche y cayó en una cuneta con agua, donde absurdamente falleció ahogado.
Se comenta que cinco días antes de su fallecimiento se le oyó decir : « Gardel, se fue en el momento oportuno, yo en cambio, perdí el tren ».
lundi 29 août 2011
Héctor Ulises Passarella
El pasado 15 de agosto, en los salones de la Asociación de Afiliados a la Caja de Jubilaciones de Profesionales Universitarios, la Academia del Tango de la República Oriental del Uruguay, homenajeó al eximio bandoneonista floridense Héctor Ulises Passarella, nombrándole Socio Honorario de la Institución.
En ese mismo acto, el Dr. Nelson Sica Dell’Isola, Presidente de la Academia del Tango uruguaya, presentó su libro: “Héctor Ulises Passarella, más allá del tango”. En el prólogo del mismo, el Prof. Escribano Elbio López, dice que “el autor hace gala ostensible de un conocimiento vital del artista…abordando no sólo la vida, no sólo su arte…lo hace también desde una perspectiva personal”.
El maestro Héctor Ulises Passarella, nació el 13 de marzo de 1955.
Ya de niño trabajaba de mozo en el “Tango Bar”, café y restaurante de su padre. Fue su progenitor quien le enseñó a tocar el fuelle. Más tarde estudió solfeo con la Profesora Teresa Gómez Oroño de Rubano y luego tomó clases de bandoneón con el Profesor Oscar Raúl Pacheco Mastropierro.
Inicialmente actuó con agrupaciones orquestales de su ciudad natal; luego emigró a Italia donde vive actualmente, No sólo hace tango, sino que también ha dirigido orquestas sinfónicas en el Viejo Mundo.
El Edil, Don Dario Mendiondo exaltó la figura del artista y la calidad humana del autor del libro.
Para el cierre del acto, el afamado concertista de piano Juan José Zeballos interpretó unos tangos y el homenajeado, a pedido del numeroso público asistente, tomó su fuelle y deleitó a la platea, entre otros temas con un tango de la autoría de su padre.
La frutilla de la torta fue la interpretación de “La comparsita”, que hizo el maestro Passarella, acompañado en bandoneón por una de sus alumnas.
Por todo ello podemos decir que: Passarella es uno de los grandes músicos que ha dado el Uruguay, en los últimos cien años, más allá del género popular.
samedi 13 août 2011
AGUSTÍN BARDI
Agustín Bardi, nació en Las Flores, Provincia de Buenos Aires, el 13 de agosto de 1884. Violinista, pianista y eximio compositor, considerado como uno de los mayores melodistas del tango, le llamaron sus colegas, “El compositor de los músicos”.
Contrariamente a lo que ocurría con la mayoría de los solistas contemporáneos, Bardi no tuvo orquesta propia.
Como violinista debutó en un café de La Boca. Una noche, mientras esperaba el momento de actuar, levantó la tapa del piano del bar y se puso a tocar. Sus compañeros del trío lo escucharon y sólo atinaron a decir: “Ya somos un cuarteto, tenemos pianista, hay que salir a buscar quien toque el violín”.
En 1911 integraba un cuarteto que componían, él al piano, Carlos Hernani Machi en flauta, Tito Roccatagliata en violín y Graciano de Leone en bandoneón.
Más tarde pasó a ser el pianista de la orquesta de Vicente Greco, que actuaba en “El estribo”. Corresponde recordar aquí que su primer tango, compuesto en 1912, fue “Vicentito”, dedicado precisamente al director. Su modestia le llevó a entregárselo recién cuando dejó de actuar con Greco, según dijo el propio Bardi, “Para no comprometerlo a incorporar el tema a su repertorio”, cosa que después ocurrió.
En 1914 actuó fugazmente con Eduardo Arolas, pasando más tarde a formar parte de un trío con Graciano de Leone y Eduardo Monelos, con el que estrenó sus tangos “Gallo ciego”, que según dice Horacio Salas, “Su esquema innovador es innegable antecedente de La yumba de Osvaldo Pugliese y A fuego lento de Horacio Salgán. El otro tema que estrenó, fue “Lorenzo”, dedicado al actor Lorenzo Parravicini.
En 1921 actuó con Francisco Canaro, para después dedicarse sólo a componer. De entre sus obras, aparte de las ya nombradas recordamos: “¡Qué noche!”, creado la noche del 22 de junio de 1918, cuando nevó en Buenos Aires, “La última cita”, “Nunca tuvo novio”, “C. T. V.”, “Tierrita” y “Tinta verde”, título a propósito del color de la tinta con que Bardi escribió la partitura.
Agustín Bardi falleció el 21 de abril de 1941, víctima de un síncope cardíaco. Sus restos descansan en el cementerio de Ezpeleta, Provincia de Bs. As.
El 14 de agosto de 1979, por ordenanza Nº 4592 del día de la fecha y firmada por el Sr. Intendente de Quilmes, Comodoro ® Osvaldo Gally, se denomina Agustín Bardi a la calle 204 de la localidad de Don Bosco, Provincia de Buenos Aires.
mardi 26 juillet 2011
MÚSICOTERAPIA
El uso de la música como terapia es tan antigua como el hombre. Ya en los papiros médicos egipcios del año 1550 A.C. hay evidencias de su valor para resolver asuntos relacionados con la fertilidad femenina.
Pero fueron los griegos quienes consideraron la música con criterio científico; recomendaban cantar y tocar algún instrumento musical a diario para extraer del organismo emociones como el miedo, las ansiedades y la rabia.
Hacia fines del siglo XIX el músico austríaco Émile Jacques Dalcroze, sostenía que el organismo humano era susceptible de ser educado eficazmente conforme al impulso de la música.
En síntesis, con la música se busca restituir funciones del individuo para que alcance una mejor organización intra e interpersonal y por tanto, mejorar su calidad de vida.
La influencia positiva y terapéutica de la música es un asunto complejo, condicionado por la estructura y las funciones del SNC, del sistema neurovegetativo, las glándulas de secreción interna y los órganos externos.
Todo ello se conjuga en una complicada cimentación con la obra musical, con su melodía, su armonía, su ritmo, el timbre y la disposición psíquica particular del paciente.
Cuando se escucha una melodía, el cuerpo tiende a seguir el ritmo. De esta manera el efecto de la música se irá convirtiendo en una especie de mensaje sónico que ayuda a eliminar tensiones provocadas por una vida cotidiana cargada de estrés y ansiedad.
Bailar el tango puede ser una excelente forma de cuidado cardiovascular. Sus efectos incluyen la mejora del flujo sanguíneo y la presión arterial, así como un aumento de la fuerza, la resistencia y la masa muscular, útil para la prevención de la osteoporosis, la disminución del colesterol y la mejora de la tolerancia a la glucosa.
En contraposición con otras danzas, el tango obliga al abrazo de la pareja, lo que crearía una mayor actividad cerebral y mejoras del equilibrio y la coordinación, responsable de la mejoría en los enfermos de Parkinson y como complemento para tratar la hipertensión arterial, la depresión y el Alzheimer.
Allá por 1934, Gardel estaba en Nueva York trabajando para una de sus películas con Teric Tucci, brillante músico argentino radicado en aquella ciudad desde larga data, cuando inesperadamente llegó Alfredo Lepera con su habitual cara de pocos amigos y sin mediar palabra se sentó en un rincón de la habitación. Se le tenía como un hombre de muy mal carácter.
Cuando Gardel y Tucci terminaron su trabajo, se acercaron hasta donde estaba Lepera y el músico le preguntó: “¿Te sentís bien? Te cambió la cara”.
“Si”, fue la respuesta. “La música para mi es un bálsamo reparador”.
Entonces Gardel dijo: “Es la música lo que te hace bien; ya va a llegar el día que el médico de cabecera recete aparte de los medicamentos necesarios, un tango de Gardel tres veces por día”.
Es bien sabido el efecto tranquilizante de una canción de cuna en los bebés o como enardece a los soldados el toque de clarín.
En la década de los “70” en el Hospital Psiquiátrico José Tiberio Borda, de la ciudad de Buenos Aires, se planeó un ensayo con tangoterapia con temas de Gardel. El Dr. Juan Carlos Patrón solía decir: “Gardel tiene un tango para cada momento del día y para estado de ánimo”.
Y en la letra que Ruben Rada escribió para su “Un candombe para Gardel” dice:
“Hablo de un tiempo que fue muy gris,
con la pobreza cerca de mi,
sólo su voz me ponía feliz”.
…lo que confirma las palabras del Dr. Patrón.
Pero fueron los griegos quienes consideraron la música con criterio científico; recomendaban cantar y tocar algún instrumento musical a diario para extraer del organismo emociones como el miedo, las ansiedades y la rabia.
Hacia fines del siglo XIX el músico austríaco Émile Jacques Dalcroze, sostenía que el organismo humano era susceptible de ser educado eficazmente conforme al impulso de la música.
En síntesis, con la música se busca restituir funciones del individuo para que alcance una mejor organización intra e interpersonal y por tanto, mejorar su calidad de vida.
La influencia positiva y terapéutica de la música es un asunto complejo, condicionado por la estructura y las funciones del SNC, del sistema neurovegetativo, las glándulas de secreción interna y los órganos externos.
Todo ello se conjuga en una complicada cimentación con la obra musical, con su melodía, su armonía, su ritmo, el timbre y la disposición psíquica particular del paciente.
Cuando se escucha una melodía, el cuerpo tiende a seguir el ritmo. De esta manera el efecto de la música se irá convirtiendo en una especie de mensaje sónico que ayuda a eliminar tensiones provocadas por una vida cotidiana cargada de estrés y ansiedad.
Bailar el tango puede ser una excelente forma de cuidado cardiovascular. Sus efectos incluyen la mejora del flujo sanguíneo y la presión arterial, así como un aumento de la fuerza, la resistencia y la masa muscular, útil para la prevención de la osteoporosis, la disminución del colesterol y la mejora de la tolerancia a la glucosa.
En contraposición con otras danzas, el tango obliga al abrazo de la pareja, lo que crearía una mayor actividad cerebral y mejoras del equilibrio y la coordinación, responsable de la mejoría en los enfermos de Parkinson y como complemento para tratar la hipertensión arterial, la depresión y el Alzheimer.
Allá por 1934, Gardel estaba en Nueva York trabajando para una de sus películas con Teric Tucci, brillante músico argentino radicado en aquella ciudad desde larga data, cuando inesperadamente llegó Alfredo Lepera con su habitual cara de pocos amigos y sin mediar palabra se sentó en un rincón de la habitación. Se le tenía como un hombre de muy mal carácter.
Cuando Gardel y Tucci terminaron su trabajo, se acercaron hasta donde estaba Lepera y el músico le preguntó: “¿Te sentís bien? Te cambió la cara”.
“Si”, fue la respuesta. “La música para mi es un bálsamo reparador”.
Entonces Gardel dijo: “Es la música lo que te hace bien; ya va a llegar el día que el médico de cabecera recete aparte de los medicamentos necesarios, un tango de Gardel tres veces por día”.
Es bien sabido el efecto tranquilizante de una canción de cuna en los bebés o como enardece a los soldados el toque de clarín.
En la década de los “70” en el Hospital Psiquiátrico José Tiberio Borda, de la ciudad de Buenos Aires, se planeó un ensayo con tangoterapia con temas de Gardel. El Dr. Juan Carlos Patrón solía decir: “Gardel tiene un tango para cada momento del día y para estado de ánimo”.
Y en la letra que Ruben Rada escribió para su “Un candombe para Gardel” dice:
“Hablo de un tiempo que fue muy gris,
con la pobreza cerca de mi,
sólo su voz me ponía feliz”.
…lo que confirma las palabras del Dr. Patrón.
samedi 9 juillet 2011
ANÍBAL TROILO, El ídolo

Aníbal Troilo nació en la calle Cabrera 2937, en el Barrio del Abasto, Buenos Aires, el 11 de julio del año 1914. Su padre le apodaba “Pichuco”, una palabra deformada del napolitano picciuso, que significa llorón.
Su primer y único maestro de bandoneón fue Juan Amendolaro y sus inspiradores: Pedro Maffia, Pedro Laurenz y Ciriaco Ortíz.. Casi un niño integró el sexteto de Juan Maglio “Pacho”, en el legendario café “Germinal”. Más tarde actuó en los conjuntos de Vardaro-Pugliese, Julio De Caro, Juan Carlos Cobián y otras agrupaciones que hacían música típica, hasta que en 1937 formó su propia orquesta y con ella se presentó en Radio El Mundo y el Cabaret Marabú.
Es posible que Troilo, junto a Carlos Gardel, sea la figura que caló más hondo en el sentimiento de los rioplatenses. Notable músico, genial director y compositor, poseía además un talento especial para seleccionar sus músicos y sobretodo sus cantores.
Evitando ser reiterativo, dejemos que el propio “Gordo” nos cuente algo de su historia. Troilo dijo alguna vez: “Antes de ponerme el fuelle sobre mis rodillas, me ponía la almohada, hasta que un día fui a un pic nic en lo que había sido el viejo Hipódromo Nacional”.
“Habían llevado dos bandoneonistas y tres guitarristas para amenizar la reunión. Cuando se fueron a comer, subí unos escalones, agarré uno de los bandoneones y me lo puse en las rodillas. Esa fue la primera vez que tuve un fuelle sobre mis piernas; yo tendría nueve años”.
“Para mi no hay tango viejo ni tango nuevo. El tango es uno solo. Tal vez la única diferencia está en los que lo hacen bien y los que lo hacen mal”.
“De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas…Que es mi vida, que es el tango, que el Gardel, que es la noche…Que es la mujer, el amigo. Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría como decirlas…Pero,… agradezco haber nacido en Buenos Aires”.
“La calle es el mejor lugar; allí se aprende. En el hogar recibimos la educación, pero en la calle se aprende a vivir…y si no que me lo digan a mi. Todo lo que aprendí, lo poco y lo extraño que aprendí, lo aprendí en la calle”.
“En la calle Corrientes trabajé en dos lugares, en el “Germinal”, con don Juan Maglio; recuerdo la calle Corrientes, agosta todavía y los carteles anunciado a “Pacho” y en el “Tibidabo”.
“Cuando pongo el paño sobre mis rodillas y agarro el bandoneón, no se por que, entrecierro los ojos. Posiblemente sea porque me meto dentro de mi mismo”.
“Hay cosas que tienen que ser fundamentales en un hombre: la bonhomía y el respeto; el respeto sobre todas las cosas. Yo tenía entonces 17 años y trabajaba en un cabaret, ¿sabe cómo les decía a las bailarinas? ¿Cómo está señora? Señora, les decía…”
“Hay algunos temas que son mis preferidos, “Sur” y “Responso”. “Responso” salió una noche que estábamos en mi casa; había gente jugando a las barajas y yo…Se habían hecho las cuatro de la madrugada y de repente me fui a mi habitación y empecé a tocar unas notas, así hasta que salió “Responso”. Creo que era el mejor homenaje que podíamos hacerle a Homero Manzi”.
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