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jeudi 12 juillet 2012

Sentenció Horacio Salgán

«Si cuando escuchamos una obra no sabemos si es o no es un tango, evidentemente no es un tango. Será una obra hermosa, pero no es tango».


«El tango ya había sido creado muchos años antes que yo naciera. Los que venimos detrás, con todo derecho podemos enriquecerlo, pero jamás desvirtuarlo».

lundi 2 juillet 2012

OLGA DELGROSSI

Nació en Tacuarembó el 2 de julio de 1932. Su nombre de familia Olga Delgrossi Sosa. Su presencia, su fuerte personalidad, su don de gente sobre el escenario y fuera de él, justifica su apodo : «La dama del tango».


Con solo 12 años debutó con la orquesta de Malunga Saenz, ganando todos los concursos donde se presentó. En un lugar y en una época donde las preferencias estaban del lado del folclore, supo triunfar cantando tangos.

Dos años después, junto a su familia se radicó en Montevideo para comenzar su carrera profesional. Actuó en los cafés «Palace» y «Ateneo», acompañada con guitarras. Su éxito fue tan notorio que la Radio «El Espectador» la contrató para actuar en su fonoplatea.

En 1957, tras el alejamiento de Nina Miranda, Delgrossi fue requerida por Donato Racciatti. Fue su vocalista durante 7 años, luego de los cuales se desvinculo para actuar como solista.

Con la orquesta de Donato Racciatti realizó muchas grabaciones y giras por el interior del Urugauy, actuando en bailes, Clubes Sociales, en la radio, en el teatro y en las primeras producciones de la televisión uruguaya. Entre sus grandes éxitos discograficos se destacan : «Fumando espero», «Hasta siempre amor» y «Fueron tres años».

Continuo su carrera en Buenos Aires, integrándose al conjunto del bandoneonista Edelmiro «Toto» D’Amario.

Actuó en varios países de América y en 1969 representó a Uruguay en el Primer Festival de la Canción Latina en el Mundo.

Recorrió la Argentina de sur a norte, actuando en el popular programa radial «El Glostora Tango Club» y en el cabaret «Marabú».

En 1966 es convocada por Luis Stazo para integrar «Los 7 del Tango», un conjunto muy reconocido, con el que compartió escenarios con figuras como Libertad Lamarque, Alba Solís y Lalo Martel.

Retornó a su país natal, donde siguió brillando artísticamente. De esta época quedaron recordadas grabaciones con el Trío del maestro César Zagnoli.

Por décadas muchos paises americanos disfrutaron de su arte, como Brasil, Venezuela, México y los Estados Unidos. También actuó con éxito en el Viejo Mundo, Londres, París y Madrid, entre otras capitales europeas.

En el 2000, acompañada por los maestros Julio Cobelli y Waldemar Metediera, grabó un CD de amplia repercusión, con 20 títulos antológicos, entre los que se destacan los de los urugauyos Gerardo Matos Rodríguez, «La cumparsita» y Alberto Mastra «No la quiero más».

En Montevideo también incursionó en el teatro; recordamos los títulos «Nostalgeses» y «Discepolín», dos obras de César Charlone Ortega.

En 2001 viajó a Buenos Aires para grabar nueve temas para el programa Tango Club del canal Crónica TV. Ese mismo año su pueblo natal, Tacuarembó, la cuna de Carlos Gardel, le rindió un merecido homenaje y en la ciudad de Minas, Departamento de Lavalleja, recibió el premio Morosoli por su extensa trayectoria artística.

Festejando sus 56 años con el tango, en el 2003 grabó junto al cantor Ricardo Olivera, un disco compacto sobre poemas de Nelson Pilosof, cuyas letras musicalizaron los maestros Donato Racciatti, Julio Cobelli y el pianista argentino Miguel Ángel Barcos.

Al día de hoy, Olga Delgrossi sigue deleitando a sus seguidores con su talento artístico y escénico, con actuaciones en locales nocturnos de Montevideo, Colonia y la Costa de Oro.



dimanche 17 juin 2012

LA CUMPARSITA Y EL FÚTBOL



Dr. Nelson Sica Dell’ Isola
                El tango y el fútbol, son el centro de las preferencias populares en el Río de la Plata. Son «berretines» populares, como ya los calificó la película «Los tres berretines», de la década del treinta, protagonizada por Luis Sandrini.
                Corría el año 1924 y Uruguay concurría a los juegos olímpicos que se realizaban en Colombes (Francia). El equipo estaba integrado por José Leandro Andrade, Pedro Arispe, Pedro Cea, Alfredo Ghierra, Andrés Mazali, José Nasazzi, Pedro Petrone, Ángel Romano, Héctor Scarone, Santos Urdinarán y José Vidal.
            Pese a que ya había ganado cuatro campeonatos sudamericanos de fútbol, ninguna chance se asignaba a nuestro equipo. Nadie daba «dos vintenes» por nosotros. El diario francés «Le temps», cuando comenzaba el campeonato decía: «Nos apena que sean tan torpes estos jóvenes sudamericanos. Han venido desde tan lejos y tendrán que volverse después del primer partido».
                Comenzó el certamen y Uruguay debutó goleando 7 a 0 a Yugoslavia, luego 3 a 0 a Estados Unidos, 5 a 1 a Francia y 2 a 1 a Holanda, clasificándose así para la final con Suiza que se jugó el lunes 9 de junio de 1924 y otra vez se impuso la celeste ganando por 3 a 0, logrando  invicta el primer cetro de este deporte.
            Ante 60.000 espectadores dieron la Vuelta Olímpica, ideada por nuestros jugadores, que se transformó en costumbre a nivel mundial.
            Pero, qué tiene que ver «La cumparsita» con esta victoria?
                Mucho, porque cuando nadie esperaba el triunfo de «les indiens uruguayens», la banda que tenía que tocar los himnos, desconocía el del país ganador. Ante esta situación, el Dr. Atilio Narancio, les preguntó a los músicos si conocían el tango «La cumparsita» y al contestar afirmativamente, se acordó que dicho tema fuera tocado al izarse la bandera uruguaya en el mástil  más alto de los homenajes.
                La anécdota la contó el Emabajador uruguayo en Santo Domingo, Dr. Edison González Lapeyre, en carta del 3 de abril de 1979 al Sr. Erasmo Silva Cabrera (AVLIS).
            Habían pasado 7 años de su estreno en «La Giralda»…
            Por entonces, tango y fútbol eran cosas de jóvenes y muchos de nuestros jugadores se lucían dibujando cortes y quebradas en los locales nocturnos de la «Ciudad Luz», como por ejemplo el mediocampista José Leandro Andrade.
                Un día fueron a uno de ellos, donde actuaba la orquesta de Francisco Canaro. Al interpretar «El himno de los tangos», se cuenta que el vasco Cea se puso de pie y con la mano en el corazón. Preguntado por uno de sus compañeros por su actitud exclamó : «Pero no manyan que es el himno nacional !!!».
            En 1924 la creación de Gerardo Matos Rodríguez, ya era «himno» de nuestro país.  Su música, 74 años después, fue declarada por Ley N° 16.905 del 2 de enero de 1998, publicada en el Diario Oficial del 10 de enero siguiente, «himno cultural y popular de la República Oriental del Uruguay», reconociendo lo que ya estaba resuelto en los hechos.

dimanche 3 juin 2012

Domingo Serafín Federico



Bandoneonista, arreglador, director y compositor, nació en el barrio de Palermo, Buenos Aires, el 4 de junio de 1916.

            En un principio estudió guitarra, piano y violín, para finalmente elegir el bandoenón; Pedro Maffia fue su maestro.   

En 1931 debutó profesionalmente en Radio Porteña, acompañando a radioteatros. Seguidamente actuó con la orquesta de Juan Canaro, luego dirigió una orquesta melódica y en 1939 ingresó a la orquesta de Miguel Caló, para formar la suya propia el 15 de julio de 1943.

            Fue el pianista de Francisco Canaro, cuando el eximio maestro maragato viajó con su orquesta a Japón.

            Como compositor le pertenecen, «Mordiendo el rencor», su primer tango en 1930, «A bailar», «Tristeza de la calle Corrientes», «Percal», «Al comp’as del corazón», «Saludos», «Yo soy el tango» y «Yuyo verde», entre otros.

            Domingo Federico falleció el 6 de abril de 2000.

mardi 29 mai 2012

A 95 AÑOS DEL ESTRENO DE "LA CUMPARSITA"


El 19 de abril próximo pasado se cumplieron 95 años que el maestro Roberto Firpo con su Cuarteto estrenó en la Confetería "La Giralda" de 18 de Julio y Andes, de la ciudad de Montevideo, "La cumparsita".
Hoy a modo de recuerdo, transcribimos la glosa que nuestro estimado amigo Oscar Olivetti, le dedicó a ese tango.Yo nací en Montevideo
capital del Uruguay.
Fue mi padre un oriental
Gerardo Matos Rodríguez,
18 de Julio y Andes,
de mi ciudad, corazón,
latió fuerte con un brinco
cuando don Roberto Firpo
con un soplo espiritual
mis notas hizo sonar
y a la vida me parió.
Allí en mi casa natal
que se llamó "La Giralda",
principios del siglo veinte,
cerquita de mi arrabal.
Fui creciendo entre los tangos
desde la calle Yerbal,
bailé en sus peringundines
y en me vine para el centro
me di dique en sus salones
y en cuanta casa bacana
me quisieran escuchar.
Viajé hacia la Argentina
donde muy bien me trataron
y cual música nativa
como a un hijo me adoptaron.
Cuando fui más crecidita
a Europa me las piqué,
solita me presenté:
soy la oriental "Cumparsita".
Allá también me aceptaron
igual que el resto del mundo,
y hoy soy más reconocida
que cualquier otra canción.
Enorme destino tengo,
igual que Gardel, mi hermano,
unidos y de la mano
nacidos para triunfar.
Los versos voy terminando
en presentación sentida,
soy oriental como el mate,
Don José Artigas y Obdulio,
el Candombe, las Llamadas,
Peñarol y Nacional.
Cuando mis notas resuenan
con un larde triunfal,
todo el mundo va a la pista,
nadie queda sin bailar.

mardi 8 mai 2012

ROBERTO FIRPO, consagrada figura del tango


Hoy, 10 de mayo de 2012, se cumplirán 128 años del nacimiento  del maestro Roberto Firpo en Las Flores, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.

            Desde muy joven mostró gran inclinación por la música. Fue por 1906, que tomó lecciones de piano y solfeo con el maestro Alfredo Bevilacqua.

            Así se dio su debut profesional : Juan Carlos Bazán, «El Gordo Mamadera» le propuso formar un trío que debutó en «El Velódromo». Componían el mismo, Firpo en el piano, Bazán en clarinete y Arturo Lafémina en violín.

            Ahora Roberto Firpo armó un conjunto típico bajo su dirección, en el que eran primeras figuras Eduardo Arolas en bandoneón y David «Tito» Roccatagliata en violín, con el que actuó en el «Armenonville» y el café «El estribo».

            En 1914, Arolas es sustituído por Juan Bautista Deambroggio e ingresaron Agesilao Ferrazzano como segundo violin y el flautista Alejandro Michetti.

            Tras su gran éxito en la Argentina, Firpo viajó a Montevideo debutando el 8 de febrero de 1915 en el Teatro «Royal», donde estrenó dos temas, «El estagiario», del Dr. Martín Lasala Álvarez y de su autoría el tango «Montevideo», dedicado a nuestra ciudad capital.

            Días después en el Cine «Uruguayo», de la Av. Agraciada y San Martín, estrenó otro de sus tangos «Homero».

            En setiembre de 1918 Firpo emprendió una gira por el interior de la Argentina, lo acompañaba el dúo Gardel-Razzano. En el transcurso de la misma, en la localidad de Punta Alta, José Ricardo guitarrista del dúo, asombrado de las condiciones de un bandoneonista solista que actuaba en el café «La Marina» le comentó a Firpo : «Es un bandoneón que suena distinto a todos».

            Firpo lo escuchó en silencio e inmediatamente ofreció al músico, un lugar en su conjunto y el hombre lo aceptó. Así fue el ingreso de Pedro Mario Maffia al grupo de Roberto Firpo.

            También desfilaron por sus agrupaciones, pianistas de renombre como Luis Cosenza, Mariano Mores y Horacio Salgán.

            Firpo reunió todas las cualidades para considerarlo una de las figuras más importantes del tango.

mercredi 25 avril 2012

A 101 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL MAESTRO CESAR ZAGNOLI

Hoy, 24 de abril de 2012, se cumplen 101 años que nació en la ciudad de Durazno, República Oriental del Uruguay, el maestro César Zagnoli, eximio pianista, director, compositor y creador del trío de piano, bandoneón y contrabajo.


Formado en la admiración de Carlos Di Sarli y Francisco De Caro, definió su estilo inconfundible, a través de su intenso fogueo junto a consagrados directores, en sus largos años de actuación en afanados conjuntos de Buenos Aires.

Como director abordó una escritura sencilla y original, en una modalidad de marcado aplomo rítmico, apto para la danza y tanguística llamativa por la interesante sucesión de solos encadenados en torno de su labor eminentemente conductora.

Por su sacerdotal fidelidad con la música rioplatense, el payador Abel Soria le dedicó unos versos que tituló «De tango somos» y que hoy nosotros los transcribimos a modo de recuerdo del notable pianista y dicen así :

Engendramos o hacemos cosas que nacen

Como nacen las flores en los aromos.

No hacemos a los tangos : ellos se hacen.

Se hacen y nos hacen. De tango somos.



Por sobre diferencias de asfalto y fango,

No es vivencia ignorada ni discutida

Que en la vida de muchos hay algún tango

Porque en algunos tangos hay mucha vida.



Después que hemos lucido la risa de otros

Y otra arterioesclerosis de mejor rango,

Cada vez que volvemos hacia nosotros

Quién sale a recibirnos? Quién sino un tango!



De un día para el otro, cegantes brillos

Eclipsaron la ronda de los cocuyos ;

Y hay, junto a los cascotes de los ladrillos.

Rosale olvidados entre los yuyos.



Se salvan, muchas veces, muy pocos granos

De identidad sin manchas de farsa escénica

Cuando, siguiendo el corso, nos disfrazamos

De evolución frenética y ecuménica.



Pero no nos conforma ser «puro teatro»

Colgajos estridentes y multicromos;

Y dos por tres volvemos al “dos por cuatro”,

Porque al final de cuentas, tango somos.

vendredi 2 mars 2012

Cayetano Puglisi



PRIMER HIJO DEL CRACK INVASOR, DEBUTÓ EN MAROÑAS
Los tangueros aficionados a las carreras de caballos han escuchado y escuchan tangos que llevan el nombre de un crack pura sangre (Tiny, Reina de Saba), de un destacado jockey o compositor (Leguisamo solo, El yacaré) o de un hipódromo (Palermo, Maroñas volvé).
En estos días las cosas parecen darse vuelta y a muchos equinos les han bautizado con el nombre de algún músico destacado (D’Arienzo) o exitoso cantor (Varón de Tango).
Así el 6 de enero del año en curso, debutó en el Hipódromo Nacional de Maroñas, el primer hijo del crack uruguayo Invasor, Cayetano P., que recuerda el nombre del virtuoso violinista Cayetano Puglisi, que había nacido en el seno de un familia de músicos, en Messina, Sicilia, Italia, el 2 de enero de 1902.
Cayetano Puglisi pasó su infancia en Grecia. A la edad de 7 años su familia emigró a la Argentina, donde estudió violín. Había obtenido una beca para perfeccionarse en Italia, pero al estallido de la Primera Guerra Mundial, debió renunciar y se dedicó al tango.
En 1917 sustituyó a Tito Rocatagliatta en la Orquesta de Roberto Firpo, acompañando a Agesilao Ferrazano, primer violín, haciendo la segunda voz.
Actuó luego con Enrique Delfino, Francisco Canaro, Pedro Maffia, Ciriaco Ortiz, Julio De Caro, Horacio Salgán y a partir de 1936 con Juan D’Arienzo, siendo el violín solista, cuarta cuerda. Actuó con la Orquesta del Rey del Compás hasta su desaparición física el 3 de noviembre de 1968.
Cayetano P. (Invasor y Awesome Catch), debutó ganandole a Potri Chapel por ventaja mínima, recorriendo los 1.100 metros de la prueba en 1 minuto, 5 segundos y 94 centésimas. Su jockey Esteban Lazo lo corrió de menor a mayor, para dar alcance a quien se había perfilado como ganador, justo en el disco. Cayetano P. está al cuidado del entrenador Sebastián San Martín y defiendo los colores del Stud María Isabel.

vendredi 24 février 2012

EDUARDO AROLAS, “El Tigre del Bandoneón”


Eduardo Arolas nació en la calle Vieytes 1048, en el Barrio de Barracas al Norte, Buenos Aires, el 24 de febrero de 1892. Figura lengendaria del tango, sus padres, Henri Arola y Margarite Sauris, franceses. Su nombre de familia, Eduardo Lorenzo Arola.
Bandoneonista, director de orquesta y compositor. Dicen que el primer bandoneón de Arolas fue una pequeña «jaula» de luto. Luego vendría el «doble A» de nácar, al que el «fueyero» supo arrancarle floridos bordoneos, como se le llamaba en esos tiempos a ciertos rezongos oscuros, como viscerales del instrumento y ciertas variaciones casi guitarrísticas.
Arolas tocaba el bandoneón sin ningún desplante, ningún alarde le descomponía el gesto. No se “confidenciaba“ con el bandoneón, con aquella inclinación de cabeza a lo Troilo, no lo abría en ostentoso abanico musical a lo Piazzolla, ni le arrancaba tartamudeos a lo Ciriaco Ortiz.
Descolló como compositor, en su corta vida, falleció a los 32 años, compuso más de 120 temas de los cuales dan vueltas en los pasadiscos y lectores de CD alrededor de 20 – 25, el resto está celosamente encerrado en algún cofre fort de egoístas coleccionistas.
Su entrega musical conmovía y dejaba un temblor de emoción duradero en quienes lo escuchaban.
Silencio !!! Está tocando Arolas. Una noche Rafel Tuegolds, un rubio gordito, muy bromista, violinista que integraba la orquesta, no pensó que estaba haciendo historia cuando en ese baile repetía sus apodos ornitológicos, con mucha insistencia:
«Mirá aquel, el del jupo! Parece una copetona!» Y efectivamente, nadie podía negar el aire irrenunciable de martineta copetona que lucía el bailarín.
«Fijate ese otro ! Mirá cómo se arrastra ! Parece una cachila!»
«Cachila? Me gusta la palabra! Ya tiene nombre este tango».
Eduardo Arolas agarró en el aire el adjetivo que había tirado Tuegols; quizá le hizo gracia la comparación, pero lo cierto es que el tango quedó baurizado esa noche.
Cachila o cachirla es un pajarito criollo, avecita de poco lucimiento exterior. Del color de la perdiz, su plumaje se confunde con la tierra. Cuando le descubren el nido, vuelve rápidamente y se arrastra unos metros, simulando estar herida. Con todo, su vuelo es ágil y puede volar a gran altura.
Los ornitólogos pretenden amedrentarla con la denominación latina Anthus correndera correndera, pero ella por ello no se le mueve de una pluma.
Se dice también que cachila hace referencia a Delia López, «Chiquita», quien fuera el gran amor de Arolas. Pero este tango no lo compuso El Tigre del Bandoneón en atención a esa morocha, como si lo fue “Nariz”, dedicado a Alice Lesage, que responde al apodo que surgió por la costumbre que tenía la joven de pellizcarse la nariz con el pulgar y el índice.
De esa basta lista de composiciones, recordamos algunas de ellas : su primera obra «Una noche de garufa» (1909), «La cachila», «Lágrimas», «Fuegos arificiales», «La guitarrita», dedicada a Mario Pardo, «El marne», «Papas calientes», «Adios Buenos Aires», «Alice», «Comme il faut», «Araca», «Cardos», «Maipo», «Vivorita», «Retintín», «El Rey de los bordoneos», en homenaje al eximio guitarrista y bandoneonista Graciano de Leone, «La trilla»,…
Dice Ricardo García Blaya de Arolas : «Fue un genio irrepetible que se renueva permanentemente y que nos conmueve casa vez que escuchamos la hondura de su obra».

lundi 20 février 2012

«Caña», un tango que recordé, de paseo por los Alpes suizos


Me autodefino como un viajero incansable ; disfruto a pleno conocer nuevos lugares, otras personas y una gastronomía diferente. Esto ha llevado a mis hijos de hablar de mi, como nuestro padre andariego.
En esos viajes, muchas veces he podido relacionar un hecho con la letra de un tango, como en este caso que hoy comparto con Uds.
En Suiza, las distancias entre las poblaciones es relativamente corta, esto se corresponde con la superficie territorial que es sólo un poco más que nuestro departamento de Tacuarembó. Así fue que ese día, nos detuvimos para tomar un café en un bar del camino y al entrar me encuentro con ese muñeco, que semejaba estar en los brazos de morfeo, tendido en un sillón.
Inmediatamente relacioné esa escena con la letra del tango «Caña» de Julián Araújo y Enrique Esviza, con música de Enrique Mónaco, que grabara la Orquesta del maestro Juan D’Arienzo en dos oportunidades, el 06 de abril de 1949 y el 30 de junio de 1964, en los dos casos con la voz de Armando Laborde y que dice así :
Dicen que soy un perdido
Que llevo el paso cambiado
Dicen que voy extraviado
Pero no saben por qué!
Si hoy amanezco mareado
Y hago reír a la gente
Es por borrar de la mente
La angustia que hay en mi ser.
Sirva más caña, patrón
Llene hasta el borde mi vaso
Si mi vida es un fracaso
Hoy me quiero desahogar!
Caña!
Con tu líquido que quema
Voy arrastrando mis penas
Y soportando el dolor…
Caña !
Dicen que sos un veneno…
La vida sí que es veneno
Si no la alienta un amor
Para poder olvidar
Quiero marearme con caña
Si la vida ha sido huraña
Es amargo recordar!
Dicen que soy un perdido
Porque tomando y tomando
Mi juventud voy dejando
Al pie de algún mostrador
Pero la gente no sabe
Que cuando estoy divertido
Mi corazón, oprimido,
Tan solo piensa en su amor.
Sirva más caña, patron
Lleno hasta el borde mi vaso
Si mi vida es un fracaso
Hoy me quiero desahogar !
Para poder olvidar
Quiero marearme con caña
Si la vida ha sido huraña
Es amargo recordar!

jeudi 2 février 2012

A 86 AÑOS DEL NACIMIENTO DE JULIO SOSA,



Un 2 de febrero, un día como el de hoy, pero del año 1926, nació Julio María Sosa Venturini, en la casa de una humilde familia, en la ciudad de Las Piedras, Departamento de Canelones, República Oriental del Uruguay.
Julio Sosa nunca ocultó sus orígenes : «Mi padre fue peón rural y mi madre sirvienta» y agregaba para que no quedaran dudas : «Cuando debuté en Buenos Aires, me tuvieron que prestar un traje, todo mi capital eran dos pesos oro en los bolsillos de mis pantalones».
Desde joven trabajó para ayudar en la economía de la casa paterna, desempañando diversas tareas, mandadero, trabajó en la poda de árboles del ornato público en su ciudad natal, fue guarda de ómnibus y finalmente ingresó en la Escuela Naval, alcanzando el grado de cabo a su pedido de baja, decidido a llevar adelante su vocación por el canto.
En la foto, se le ve rodeado de compañeros del Cuerpo de Equipaje de la Armada, con uniforme de marinero.
De Julio Sosa se ha hablado mucho y se seguirá hablando. Acá sólo quisimos mostralo como nunca lo vieron sus fanes.
Hacer Click sobre las imagenes para agrandar

samedi 7 janvier 2012

CARLOS DI SARLI, «El Señor del Tango»


Carlos Di Sarli, su nombre de familia Cayetano Di Sarli Russomano, nació el 07 de enero de 1903 en la ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. Sus padres Miguel y Josefina.
Pianista, director y compositor. Estudió en el conservatorio Williams de Bahía Blanca, para algunos historiadores, condiscípulo de Juan Carlos Cobián. Debutó a los 13 años en una compañía de zarzuelas. En 1916 se presentó en una confitería de la ciudad de Santa Rosa, ciudad capital de la Provincia de La Pampa, como pianista solista. Tres años después regresó a su Bahía Blanca natal, donde formó su primera orquesta.
En 1920 se radicó en Buenos Aires, donde actuó en cafetines del bajo porteño. Luego integró las orquestas de Anselmo Aieta y la del violinista Juan Pedro Castillo, el «rey del pizzicato» y en 1927 armó su consagrado sexteto, con José Pécora y David Abramsky, en los violines ; César Ginzo y Tito Landó, en los bandoneones, Adolfo Kraus en el contrabajo y él en el piano, con su formidable mano izquierda marcando un ritmo de tango de sencilla estructura y emotiva comunicación.
Heredó de Osvaldo Fresedo, con quien actuó, recomendado al director por el violinista José Pécora y al que dedicó su tango «Milonguero Viejo», la manera de sentir la orquesta, dándole primacía a los violines, con una gran preocupación por el tratamiento interpretativo y la calidad sonora de la orquesta.
En 1928 hizo su primera grabación en el Sello Víctor, con los tangos «T. B. C.», de Edgardo Donato y «La guitarrita», de Eduardo Arolas.
Como compositor, se inició en 1919 con el tango «Meditación». Entre otros, son también de su autoría, « Corazón», « Milonguero Viejo», en 1926, «Bahía Blanca», en 1958, «De que podemos hablar», «Verdemar», «Otra vez carnaval», «En un beso la vida», «Nido gaucho», «Juan porteño», «Negando el perdón», «Así era mi novia», «Tangueando te quiero», «Porteño y bailarín», «La capilla blanca»,…
Es de orden recordar, que el maestro Di Sarli a lo largo de su trayectoria profesional, actuó siempre aferrado a la escuela que dejara el gran bandoneonista Osvaldo Fresedo, enriqueciendo el tango e inscribiendo su nombre con mayúscula en la historia de la música popular rioplatense.
En opinión de Ricardo García Blaya, Di Sarli, «fue la pieza final del rompecabezas del tango de la década del 40, que no hizo concesiones a las estridencias, ni a las extravagancias rítmicas y que, sin embargo representó con extrema delicadeza, el paradigma interpretativo del tango milonguero».
Carlos Di Sarli falleció el 12 de enero de 1960.

samedi 31 décembre 2011

lundi 26 décembre 2011

HOMENAJE A TRES GRANDES INTÉRPRETES DEL TANGO


LA DIRECCIÓN NACIONAL DE CORREOS DEL URUGUAY,
HOMENAJEA A TRES GRANDES INTÉRPRETES DEL TANGO:
Juan D’Arienzo, César Zagnoli y Donato Racciatti
La UNESCO en forma conjunta con el organismo de Cultura y Educación de la ONU, declararon al Tango : Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2009.
La tradición uruguaya y argentina del tango, que hoy reina en todo el mundo, nació en las dos últimas décanas del siglo XIX, en la cuenca del Río de la Plata, en los arrabales de las ciudades de Montevideo y Buenos Aires.
Fue en esta región donde en esa época se mezclaron los inmigrantes europeos, con los negros libertos y los gauchos, dando lugar a una amalgama de costumbres, creencias y ritos que se transformaron en una identidad específica.
Entre las expresiones más características de esa identidad cultural, figuran, la música, la danza y la poesía del tango. Inicialmente fue en las salas de baile de Buenos Aires y Montevideo, donde el tango se impuso y ya a partir del año 1900 comenzó su expansión al mundo, cuando la Fragata Sarmiento en su viaje de graduación de los cadetes argentinos, dejó en los puertos en los que hizo escala, mil partituras del tango «La morocha», música de Enrique Saborido y letra de Ángel Villoldo.
Las autoridades del Correo uruguayo recogieron una propuesta de la Comisión de Homenaje a Juan D’Arienzo y dispusieron le edición de tres sellos postales con las figuras de «El Rey del Compás», del maestro César Zagnoli y de Donato Racciatti.
El lanzamiento de esta serie de sellos postales fue el 30 de noviembre de 2011, en el hall del Correo, con la presencia de los Directores de la Institución, familiares de los homenajeados, amigos y público en general.
Será ésta entonces, una manera más, de que el tango llegue en la figura de estos tres grandes maestros que lo interpretaron de maravilla, a las zonas más rocónditas del planeta.

mardi 20 décembre 2011

A los consecuentes visitantes de mi sitio blog


"Mis más entusiastas augurios de felicidad para el 2012 y por siempre en el tango y la amistad. Juan."

vendredi 16 décembre 2011

CARLOS ÁNGEL LAZZARI


Nació en el barrio porteño de Villa Crespo, el 9 de diciembre de 1925, en la casa de la calle Velazco 274. Sus padres, Luis Juan y Josefa Lázzari.
Bandoneonista. Su profesor fue Alejandro Junnissi, el autor de «El recodo», recordado tango que le grabó el maestro D’Arienzo en 1967. Contaba Lázzari que Junnissi lo llevaba con su orquesta ; una orquesta de barrio, pero que reconoció haberle servido de experiencia.
Seguidamente ingresó en la orquesta de Santacápita, donde recordaba que le pagaban muy bien. Más tarde tocó con Edgardo Donato ; tuvo un breve pasaje con Pedro Maffia, que en ese entonces actuaba en el Palace Palermo.
Como mucho de los grandes instrumentistas, también Lázzari fue cambiándose de orquesta. Actuó con Miguel Caló y en 1945 dejó la orquesta de «Las Estrellas» para seguir a Osmar Maderna. Con Canaro estuvo cinco años. Finalmente a través de un amigo común, Carlos Bahr, ingresa con D’Arienzo.
Cuando Héctor Varela dejó la orquesta de D’Arienzo para formar la suya propia, Lázzari quedó como primer bandoneón y arreglador de la orquesta de «El Rey del Compás».
Al retiro de D’Arienzo, Lázzari continuó con la orquesta, ahora con el nombre de «Los Solistas», con las voces de Alberto Echagüe y Osvaldo Ramos.
Ya en los últimos años Lázzari se dedica de lleno a la enseñanza y actúa en «La Ventana», un local tanguero de la calle Balcarce 431 y Belgrano, con una orquesta que integran cinco fueyes, cuatro violines, un piano, un bajo y dos cantores, Fernando Rodas y Neomí Sachi.
Es autor de muchos temas, entre otros, «Julié», «Calla bandoneón», «Pero solo estoy mejor», «La manzanita», «Castigo y pasión», «De vuelta» y «La misma canción».
Lázzari falleció el 19 de junio de 2009.

jeudi 17 novembre 2011

Pacientes renales bajo terapia con tango


La música mejora la adhesión al tratamiento. Crean orquesta para tocar en Centros de Salud
LETICIA COSTA DELGADO
"El Patch Adams tanguero", así lo llamó una paciente de diálisis en referencia al médico estadounidense que combina tratamientos con humor en salas de hospital. Algo de eso hay. Gerardo Pérez es nefrólogo y tanguero, al mismo tiempo.
Doherty Hunter Adams ("Patch Adams") es médico y payaso. Apela a la alegría y el juego como complemento de los tratamientos clínicos desde la certeza de que ayudan a la recuperación.
Gerardo Pérez va por la misma línea. Médico nefrólogo (especialidad que se ocupa del estudio de los riñones) lleva el bandoneón a los centros de diálisis e interpreta tangos mientras los pacientes se someten al tratamiento. Se trata de personas con insuficiencia renal extrema, perdieron la función normal de sus riñones y deben conectarse a un equipo que filtra los residuos de la sangre.
"Es un tratamiento duro, difícil", dice Pérez. « Deben hacerlo tres veces por semana durante cuatro horas. Muchos no lo aceptan y anímicamente no están bien". Por eso les sugiere, si quieren, acompañarlos con su bandoneón.
Y la mayoría quiere. "Les hace bien disfrutar de la música, de alguien tocando en vivo", cuenta el nefrólogo. « Muchos se ponen a cantar y recuerdan momentos de su juventud. Me he encontrado con personas que cantaban cuando eran jóvenes y todavía entonan muy bien, con 90 años", dice Pérez.
Consultado sobre si el estilo musical no contribuye a aumentar la melancolía, asegura que no, que sus pacientes disfrutan de la música más que de lo poético.
En su repertorio entran clásicos de Carlos Gardel como « Volver » o « Mi Buenos Aires querido »…de Aníbal Troilo « Sur » y una larga lista que combina tango, milonga, vals y ranchera.
"Es hacerlos sentir bien desde el punto de vista humano, no solo científico", comenta el nefrólogo quien admite no tener pruebas certeras de que su música redunde en mejoras en la salud de los pacientes. Lo que sí mejora es su adhesión al tratamiento. Algo que a la larga los ayuda porque estos pacientes, cuenta el especialista, deben seguir dietas estrictas en la vida cotidiana y si no están dispuestos a hacerlo, su salud empeora. A medida que se sienten menos contenidos en el centro de diálisis, se toman el problema de otra manera.
La música también ayuda si tienen que estar internados para ser sometidos a un transplante de riñón, como le pasó a Alicia, quien tras la intervención escribió una carta de agradecimiento. "Se aparecía cuando estaba aburrida, angustiada y con curiosidad de qué iba a pasar con mi riñón", relata. « Si no fuera porque estaba prisionera en una pieza », agrega, « jamás me hubiera dado la oportunidad de escuchar a un bandoneonista".
De hecho, nunca había visto un bandoneón de cerca. "Le di la oportunidad al `Patch Adams tanguero", recuerda. Y "por un momento la impaciencia por el riñón que no funcionaba pasó a segundo plano".
El pasado mes de agosto Eduardo Wilson, médico y estudioso del tango realizó una presentación en la Academia Nacional de Medicina sobre los médicos y el tango. En su exposición habló sobre distintos médicos uruguayos que se han dedicado a la música como una actividad simultánea a su profesión, y entre ellos incluyó al Dr. Pérez.
A raíz de la presentación, colegas del Sindicato Médico del Uruguay le propusieron crear una orquesta. Así nació "Buena Praxis tango", un quinteto que se presentó por primera vez el pasado 15 de octubre en el marco de la Asamblea General de la Asociación Médica Mundial.
Presentarse con un grupo demandará costos que no puede afrontar, pero Pérez aspira a coordinar con Centros de Salud para llevar su música a las salas de los hospitales.

samedi 12 novembre 2011

MIGUEL ANGEL PEREIRA, viejo amigo, guitarrista argentino


En esta ocasión Miguel Ángel Pereira nos cuenta un momento de su vida, cuando acompañaba como guitarrista al cantor Horacio Guarany.
Hola Juan.
Era por los años 68 – 69 guitarrista de Horacio Guarany y nos tocó ir al festival de Tango y Folklore de Balcarce. Como siempre Horacio abría el festival a eso de las diez de la noche y luego a esperar hasta el cierre.
Mientras tanto debajo del escenario, que era en esa época el natural, estaba el lugar para hacer tiempo. No habían sillas y éramos muchos los músicos que buscábamos donde sentarnos.

Bueno, de repente encontré un sillón de brazos vacío y me senté. Como a mi guitarra no la podía tener derecha a causa de los brazos del sillón, empecé a tocarla un poco inclinada. Arranqué con el tango « Uno ». En ese instante estaba parado frente a mi mirándome Antonio Agri.
Yo me levanté para darle el lugar y él, muy de caballero no lo aceptó y se sentó en el brazo del sillón. Yo seguí tocando el tango y de pronto siento el violín de Agri acompañándome. Me corrió un frío terrible y seguí tocando cuando de pronto frente a nosotros con su bandoneón estaba Piazzolla y yo abriendo las piernas le señalé un lugar y él poniendo su pié puso el fueye en la pierna y se sumó al tango.
Imagínate como me sentía yo porque lo empecé a cantar para que no terminara, cuando de repente siento una voz que me dice : « A ver pibe, dame la guitarra » y apoyándose en el otro brazo del sillón, empezó a tocar y cantar. Era Edmundo Rivero.
A todo esto se había formado una ronda de músicos impresionante. Bueno se terminó el tango y cada uno se fue para su lado y yo me quedé estupefacto por lo que había vivido, algo que no se iba a repetir nunca más. Mas tarde me dijo Horacio que todo el mundo
comentaba lo que yo había hecho.
Bueno Juan, caro amigo, ahi está la historia. Tengo algunas otras pero serán para más adelante.

Un abrazo.
Miguel Angel

mercredi 2 novembre 2011

ALFREDO DE ÁNGELIS


Alfredo De Ángelis nació en Adrogué, Provincia de Buenos Aires, el 2 de noviembre de 1912.
En sus comienzos estudió bandoneón, pero muy pronto se cambió al piano y terminó siendo uno de los más destacados painistas que tuvo el tango.
Para 1940 formó su orquesta con la que debutó en el « Marabú », pasando luego al « Marzotto ». Cuentan que la gente se agolpaba sobre la vereda de Corrientes, al igual que en 1913 sucedía en la calle Paraná para escuchar a Juan Maglio « Pacho ».
Fueron los primeros cantores de De Ángelis, Enrique Morea y Floreal « Tata » Ruiz, a los que en 1943 reemplazaron Julio Martel y Carlos Dante.
De Ángelis contó con una gran adhesión del público que le seguía a sus presentaciones en bailes de clubes sociales y deportivos. A propósito, De Ángelis contaba el diálogo que tuve en una ocasión viajando en un taxi : « El chofer me dijo, yo nací por su culpa, mis padres se conocieron en un baile en que actuaba su orquesta ». Prosigue hablando el maestro : « A mis bailes iban 800 muchachos y 3.000 chicas. Era común escuchar a los varones decir, vamos a bailar con De Ángelis que lleva muchas minas ».
Los dueños de las calesitas del Parque Japonés de Buenos Aires, acompañaban el giro del « carrousel », con discos de la orquesta de De Ángelis. Los hinchas de las otras orquestas de la época, la bautizaron peyorativamente « la orquesta de calesita ». De Ángelis les respondía : « Yo se que con esa afirmación, algunos pretenden subestimarme. Se equivocan, mis discos comenzaron a pasarse en las calesitas, porque el público los pedía ».
El 7 de febrero del año 2004, en el rincón infantil del Puertito de Ouchy, Lausanne, Cantón de Vaud, Suiza, escuché mientras daba vueltas la calesita, « La cumparsita » interpretada por la orquesta del maestro Alfredo De Ángelis. Sin comentarios!!!
La orquesta de De Ángelis actuó durante 25 años seguido en Radio « El Mundo », en el programa « Glostora Tango Club », que se transmitía todos los días en el horario de 20:00 a 20:15 horas.
Como compositor, De Ángelis dejó hermosos tangos como : « La pastora » y « Pregonera », con el poeta uruguayo José Rótulo y « El taladro », dedicado a su querido cuadro Bandfield.
De Ángelis nos legó para el recuerdo y disfrute de sus admiradores 500 temas grabados, a través de sus 37 años de actuación.
Alfredo De Ángelis falleció el 31 de marzo de 1992.