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mardi 3 septembre 2013

DE VIVIR TROILO HUBIERA CUMPLIDO 99 AÑOS

Aníbal Troilo nació el 11 de julio de 1914, en la calle Cabrera 2937, entre Anchorena y Laprida, en pleno barrio del Abasto pero, se crió en Palermo.




Su padre murió cuando "Pichuco" tenía 8 años y su vocación por el "fueye" despertó cuando todavía cursaba la escuela primaria. Años después comentó «Mi viejo era carnicero y murió cuando yo tenía ocho años... A los diez, el fueye me atraía tanto como una pelota de fútbol. Jugaba de centrojás en el Regional Palermo».



«Mi vieja se hizo rogar un poco, pero al final me dió el gusto y tuve mi primer bandoneón: diez pesos por mes en catorce cuotas. Y desde entonces nunca me separé de él».



Una tardecita de 1928, un gordito retacón, con ojos de japonés, bajó del tranvía 31 y encaró para el lado de la calle Soler, en la frontera sur de Palermo Viejo con el Abasto y Almagro. El pibe venía del Colegio Carlos Pellegrini. En la esquina, lo pararon los amigos: el jorobadito Goyo, Duve, el flaco Cutaro, Luisito el peluquero... «¡Dogor! –le gritó el jorobadito- ¿te querés ganar unos mangos? Te conseguimos una actuación en el Petit Colón».



El fue al tango, como instrumentista, lo que Carlos Gardel a su interpretación cantada.



Así empezó la historia. El gordito retacón con ojos de japonés tenía 14 años, los pantalones cortos y todo el barrio adentro. Se llamaba Aníbal Carmelo Troilo.



Ejecutante de bandoneón, justamente el instrumento símbolo del género, su apodo familiar de "Pichuco" trascendió a la sociedad y coexistió armoniosamente con el artístico de "El Bandoneón Mayor de Buenos Aires", según lo bautizara el poeta lunfardo Julián Centeya.



Varios factores contribuyeron a hacer de Troilo un mito viviente: su manera de tocar "hacía hablar" al bandoneón en los fraseos, del mismo modo que la trompeta de Louis Armstrong "enseñaba" a cantar jazz a sus contemporáneos. Pero además, Troilo fue un melodista inigualable, cuyo talento para la composición quedó registrado en temas como los que escribió para letras de su hermano del alma,Homero Manzi ("Barrio de tango", "Sur", "Discepolín", "Che Bandoneón"), o de Cátulo Castillo ("María", "La última curda") o en su "Responso", a la muerte, justamente, de Homero Manzi, en 1951. Fue un tío llamado Juan Amendolaro quien le impartió las primeras nociones de ejecución de bandoneón. Y ya en 1926, con apenas 12 años, estaba tocando en un festival benéfico del Petit Colón, un cine de su barrio. Nunca más se bajó de las tablas. Por su orquesta pasarían, entre una larga constelación de grandes, un joven bandoneonista marplatense llamado Astor Piazzolla, a quien distinguió prontamente con la confianza que el director dispensa a quien se convierte en su arreglador, y a quien solía hacer una sola recomendación: "La gente tiene que bailar, no perdamos el baile, si perdemos la milonga, sonamos".



Muchos años después, ese mismo Troilo, ya devenido en "Pichuco", fue a visitar a Enrique Santos Discépolo, que entonces vivía en La Lucila. Se quedó a cenar y cuando la sobremesa se alargaba, Discépolo lo llevó a los fondos de la casa para que viera el jardín que él mismo cuidaba. De repente, le preguntó:«¿Cómo estás?»



«Bien » le contestó Pichuco. «¿Qué vas a hacer?»



«No sé», le contestó el «Gordo».



«¿Sabés lo que tenés que hacer?»



«No».



«Nada».



Para Discépolo, Pichuco, ya había hecho todo. Pero se equivocó, le quedaba por ejemplo, envolver en melodías los versos a "Discepolín", que escribió Homero Manzi. O los de "A Homero", "Desencuentro" y "La última curda", que hizo Cátulo Castillo.



Cuando murió Manzi, una noche lo sintió dentro de él. Estaban jugando al bacarat en su casa cuando se levantó de la mesa y se fue a otra habitación para componer de un tirón "Responso", una elegía que está entre los tangos más grandes de todas las épocas. Lo grabó y no quiso tocarlo nunca más. Cuando el público lo obligaba, accedía, pero se desgarraba por dentro.



Fue autor de 60 tangos. Todos inolvidables. Sus músicos decían que llevaba al tango en la piel. Tocaba como bailaban los bailarines de antes, resbalando sobre el piso encerado. Eso no se lo enseñó nadie, porque eso no se aprende sino que se trae en el alma. Es necesaria una sensibilidad muy especial y Troilo la tenía, por eso fue lo que fue.



Sus sucesivas formaciones orquestales no sólo incorporaron a cantores insignes como Francisco Fiorentino, Alberto Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche, Elba Berón, Nelly Vázquez- sino a instrumentistas prestigiosos, auténticos paradigmas del género: los pianistas Orlando Goñi, José Basso, Carlos Figari y Osvaldo Berlingieri; los bandoneonistas Astor Piazzolla, Ernesto Baffa y Raúl Garello; los violinistas Hugo Baralis, Salvador Farace y Juan Alzina; el cellista José Bragato...



Como siempre sucede, los artistas que logran aquerenciarse en el espíritu ciudadano son humildes de alma, desdeñan los oropeles del éxito y disfrutan el regocijo que sólo proporcionan "esas pequeñas cosas".



Remolón, parsimonioso, "fiaca" confesó una vez, Troilo se volvía frenético cuando lo asaltaba la inspiración o cuando sus kilos de más y la jaula sobre sus rodillas conjugaban un solo cuerpo de pasión tanguera.

La gente le tenía cariño, siempre lo reconoció y él siempre decía: "Los que caminan al bardo, como yo, siempre quieren a los que les hacen bien". Al bardo, para él, era caminar sin ton ni son.



Los que lo conocieron muy de cerca afirman que un hijo podría haberle cambiado la vida. Pero , no lo tuvo, siempre se jactó de su amor por la noche. Un día, entró a una Iglesia y discutió con el párroco que pretendió darle un sermón. Troilo pensó entonces :"Este recién tiene treinta años y me quiere enseñar a vivir a mí, justo a mí, que me pasé la vida en la calle, a los golpes con la vida, con la gente y conmigo mismo, porque yo siempre fui mi peor enemigo. Pichuco fue el peor enemigo de Aníbal Troilo".



Solía cerrar los ojos cuando tocaba y nunca supo explicar porqué. Si lo apuraban, decía que era porque, posiblemente, se sentía dentro de sí mismo. Era así, parecía que se dormía sobre el fueye. Los aplausos lo despertaban. Entonces, comprendía que todo había sido en vano, que nunca había estado solo.



Víctima de un derrame cerebral y de sucesivos paros cardíacos, Pichuco murió el 19 de mayo de 1975 en el Hospital Italiano, pero aún hoy su recuerdo promueve un reverencial sentimiento de admiración.

lundi 8 juillet 2013

El Mago y ese miedo de volar.



A 78 AÑOS DEL ACCIDENTE DE MEDELLÍN QUE TERMINÓ CON LA VIDA DE GARDEL.
«El Mago»y ese miedo de volar.
 Corría el 1924 cuando Julio De Caro inauguró el Chantecler; Gardel solía recalar en él a su regreso de sus actuaciones. Se ubicaba en uno de los palcos, corría las cortinas buscando  el anonimato y la tranquilidad para conversar con sus amigos nocheros, entre los que se contaba el maestro Juan D’Arienzo.
 Poco tiempo después D’Arienzo inició sus actuaciones en esa sala y próximo a una gira que iba a iniciar el «Inmortal tacuaremboense», éste le expresó al «Rey del Compás», sus temores de viajar en avión.
 Cuando ocurrió la tragedia, D’Arienzo lloró mucho la pérdida de su amigo y en su homenaje, se hizo el juramento no subir nunca a un avión.
 Y lo prometido, se hizo realidad. Su orquesta viajó a Japón, pero él no. La travesía por mar le llevaría mucho tiempo. Cuando el maestro viajaba a Montevideo para actuar y vacacionar, lo hacía en el Vapor de la Carrera.
 Cuando yo bajé de mi viaje de bautismo a Buenos Aires, juré no subir jamás a un avión. Hoy en día tengo tantas horas de vuelo, que ya podría aspirar a obtener el brevet de comandante de aeronave. 

mardi 18 juin 2013

ELVINO VARDARO






                Nació el 18 de junio de 1905 en el barrio del Abasto (Buenos Aires); sus padres Félix Vardaro y Juddy Fino. Violinista, director y compositor.

            Para Luis Sierra, …«el más notable intrumentista de todas las épocas del tango». Para Horacio Ferrer, …«a través de 40 años, el mayor intérprete del violín del tango, junto con Antonio Agri».

            Estudió con Fioravanti Brugni y se perfeccionó  con Georges Baré.  Se inició tocando en cines, para en 1920 debutar profesionalmente  en la Orquesta de  Rodolfo Biagi, pasando luego por distintos conjuntos orquestales: Juan Maglio «Pacho», Paquita Bernardo, Roberto Firpo, Típica Víctor, Juan Carlos Cobián, Ciriaco Ortiz, Luis Petruccelli, Juan B. Guido, Adolfo Carabelli, Los Provincianos, Típica Porteña, Pedro Maffia, Vardaro-Pugliese, Los Virtuosos, Demare-Vardaro, Astor Piazzolla, Carlos Di Sarli, Fulvio Salamanca y finalizando su carrera artística con Los Astros del Tango.

                Una vez jubilado como músico, se radicó en Córdoba, donde falleció el 5 de agosto de 1971.

            Como compositor dejó estos títulos: “Dominio”, “Tinieblas”, “Y a mi que me importa”, “Humos de reina”, “Mía», «Ternura», «Una vida», «Fray milonga», «Baile de patio», «Brujerías», «Lo que no pudo ser», «Te llama mi violín», «Miedo», «Pobre Fanfán» y « «El repique».

lundi 3 juin 2013

JUAN CARLOS COBIÁN



Juan Carlos Cobián, pianista, directo y compositor, nació el 31 de mayo de 1896 en Pigüé, Partido de Saavedra, Buenos  Aires, Argentina. Era hijo de Manuel Cobián y Silvina Coria.
            Sin discusión, pieza fundamental en la historia del 2 x 4 ; fue un auténtico evolucionista del tango. A los 7 años, se inicia en el piano familiar, para luego concurrir al Concervatorio William, hasta obtener su diploma de profesor de piano y solfeo.
            En 1914, ya en Buenos Aires, es pianista de una cervecería alemana. Allí sólo toca valses vieneses. Más tarde actúa en cines, para debutar con un trío que dirigía el bandoneonista Genaro Spósito y completaba el violinista Ernesto Zambonini.
            Seguidamente integró un trío con Eduardo Arolas y «Tito» Roccatagliata, que debutó en el cabaret Montmartre de la calle Corrientes 1435. Un mes después Arolas ingresa dos músicos más. El quinteto actuó en el cabaret L’Abbaye.
            Cobián no acató el llamado a hacer la conscripción, convirtiéndose en desertor. Queriendo subsanar su falta, en 1920 se presentó en el Cuartel del Regimiento de Infantería N° 2, donde permaneció unos meses ese año y todo 1921.
            En atención a su condición de músico, era invitado con frecuencia a tocar tangos en el piano del casino de oficiales. Fue en esos años que compuso «A pan y agua».
            Cumplida la pena, se incorporó al sexteto de Osvaldo Fresedo. Cuando el «Pibe de la Paternal» dejó la dirección del conjunto, Cobián tomó la batuta. En 1923 emigró a Nueva York, donde residió hasta 1928.
            De regreso a Buenos Aires, actuó como solista e integró, entre otros, el Trío Número Uno, con Ciriaco Ortiz y Cayetano Puglisi. En 1936 rearmó su orquesta, de la cual era cantor Antonio Rodriguez Lasende.
            En 1937 vuelve a viajar a Nueva York, para regresar a la Argentina ocho años después, ya con sus facultades físicas muy disminuídas.
            De su autoría destacamos su vinculación con Enrique Cadícamo, de la cual surgen títulos como : «Rubí», «Nieblas del Riachuelo», «La casita de mis  viejos», «Nostalgia» y «Los mareados».
            Cobián falleció en Buenos Aires el 10 de diciembre de 1953. Vivió sus 57 años intensamente. Cadícamo, su colaborador de siempre, dijo: «Había algo que hacer en la tierra después de haberlo conocido todo?»

mercredi 24 avril 2013

El origen de «El irresistible»


Jorge Ramos (Coleccionista)


Lorenzo Logatti (1872 – 1961) era un clarinetista italiano que llegó a la Argentina en 1898 con 26 años de edad. Buen instrumentista, enseguida formó parte de distintas orquestas líricas y clásicas, actuando en salas especialmente dedicadas a ese arte como los teatros «Ópera», «Politeama» y «Coliseo».

En dichos teatros no había actividad en el verano, entonces sus escenarios eran aprovechados por las orquestas que en aquellos tiempos tocaban todos los rítmos, inclusive Tango.

Ya aporteñado, en los Carnavales de 1908 Logatti formaba parte de una de esas orquestas y aprovechó los bailes del «Ópera» para presentar un tema instrumental que recién había compuesto. Ese tango tuvo una aceptación triunfal la misma noche del estreno, tanto, que la orquesta debió repetirlo varias veces. Francisco García Jiménez asegura que gustaban sobre todo sus compases pegadizos.

Avanzada la noche se acercó al escenario una pareja de bailarines y el director les presentó al autor del tema. Como era costumbre en Carnaval, la dama tenía cubierto el rostro por un antifaz; ya frente a Logatti le preguntó: «Cómo se llama ese tango?».

La respuesta fue: «Lo acabo de escribir. Todavía no tiene título». «Es irresistible» acotó la dama con entusiasmo, lo que dió lugar a que Logatti aprovechara esa frase para decirle: «Ya tiene título ; usted se lo puso. Lo vamos a llamar El irresistible». Y agregó: «Se lo puedo dedicar, a nombre de quien?».

«Ponga solamente L» respondió la bailarina Y así fue editado de inmediato. Fue un preanuncio de lo que vendría después, porque «El irresistible» fue incorporado al repertorio de las grandes orquestas y cabe destacar que D’Arienzo lo grabó en cuatro oportunidades: 1936, 1951. 1954 y 1963.

vendredi 19 avril 2013

Hoy, 19 de abril, se cumplen 96 años del estreno de «La cumparsita».


El 19 de abril de 1917, la Orquesta del maestro Roberto Firpo, estrenó en la Confitería «La Giralda», de 18 de Julio y Andes, «La cumparsita», hoy decano de los tangos.


Su autor, Gerardo Hernán Matos Rodriguez «Becho», un pianista

aficionado autodidacta, nació en Montevideo, República Oriental del Uruguay,

el 28 de marzo de 1897 y falleció el 24 de abril de 1949.

El 2 de febrero de 1999, por ley N° 16.905, «La cumparsita» fue

declarada «Himno Cultural y Popular del Uruguay».

Al día de hoy se estima que existen más de 1.200 versiones de esta obra

en todo el mundo. La mayoría están interpretadas por orquestas típicas, pero

también las hay por orquestas sinfónicas y hasta agrupaciones tropicales. Tal

vez llame la atención decir que hay grabaciones de «La cumparsita» en otro

rítmo, como por ejemplo vals.

La mayoría de las grabaciones que se conocen son instrumentales y las

hay cantadas con diferentes letras o glosas; de éstas las más exitosas son las

que dejaron en el disco Carlos Gardel (letra de Pascual Contursi y Pedro

Maroni) y Julio Sosa (glosa de Celedonio Esteban Flores).

vendredi 12 avril 2013

ANTE LA PÉRDIDA DE DON RICARDO OSTUNI


El pasado 20 de febrero, falleció en Buenos Aires, uno de los hijos ilustres del Río de la Plata, el Escritor Argentino don Ricardo Ostuni. A una edad en que todavía podíamos esperar mucho de su aporte, ya que tenía 76 años, ya que nació el 25 de enero de 1937. En pleno tiempo de tango, como el mismo lo ha dicho: “cuando ya se insinuaba el auge de la década del 40, por lo que su infancia y adolescencia estuvieron signadas por nuestra música ciudadana.-


Era una persona de personalidad muy completa y versada, y al mismo tiempo siempre humilde, con gran facilidad para escribir y parlamentar, con una elocuencia privilegiada, que se distinguió por su CULTURA, palabra que en este caso, tenemos que escribirla en mayúsculas, o decirla y repetirla varias veces, si lo hacemos verbalmente.-

Ostuni era un hermano argentino, escritor, poeta, investigador de mente abierta, compositor, periodista escrito y radial, conferencista, Miembro de número de la Academia Porteña del Lunfardo y de la Academia de Historia de Buenos Aires, y durante más de diez años Vice-Presidente de la Academia Nacional del Tango de Argentina. Fue Rector de la Universidad del tango y Profesor del Liceo Superior del Tango. Y autor de una docena de libros: la mitad referidos a nuestra música, y la otra mitad publicando sus poesías.-

En uno de ellos, editado cuatro veces, titulado “La repatriación de Gardel”, buscó reintegrarlo en la geografía de su cuna, esto es la de los países platenses. Y lo escribió con gran honestidad intelectual, porque “repatriar” en una de sus acepciones, es reintegrar a alguien a su país de origen; y en el caso de Gardel es reinsertarlo en la geografía de su cuna: los países platenses. Escribiendo con la valentía del que sabe que su actitud le puede costar reproches, por descubrir una verdad largamente ocultada Y permitir así que su herencia pasara a manos de la mujer que le cuidó en su niñez, y siguiera luego su tránsito hacia las arcas de Armando Defino, novel y voraz apoderado del cantautor y factotum de la operación, como lo dijo el Colombiano Dr. Luciano Londoño (Nota publicada en Revista “Latin Beat Magazine”). Demostrando acabadamente que, de ninguna manera Carlos Gardel haya sido la misma persona que el Charles francés, nacido en 1890, pues como el mismo lo dijo “son demasiadas constancias que presumen una fecha muy anterior a la que surge del acta de Toulouse”.

Como me lo dijo el pasado año, un músico de fama mundial, Héctor Ulises Passarella, Ostuni fue un “hombre intelectualmente honesto y por lo tanto enteramente libre. Que supo decir su verdad, aunque ella fuere “contra el viento”, que como sabemos ayuda mucho para caminar, pero no a sembrar”. Y una vez que conoció la triste noticia, al solicitarme hiciera llegar su saludo a los familiares, entre otras cosas me dice que “La cultura en general ha perdido un gran exponente. Será responsabilidad de todos, hacer que su obra no se pierda. Yo le agradeceré siempre.”

Un personaje fuera de serie de la noche porteña, el escritor, periodista y abogado Hipólito "Tuco" Paz, dijo que este libro fue “escrito sin cartas marcadas". Agregando que "El autor presenta al lector todo el abanico de pruebas concernientes a las distintas teorías expuestas sobre los enigmas que signan la vida de Gardel para que el lector pueda aplicar su propio criterio sin presiones, evaluarlas y asumir su punto de vista”.-

En este libro, el "francesismo" de Gardel termina por convertirse en algo imposible de sostener racionalmente y reafirma esa convicción a través de un trabajo investigativo tan serio como profundo.-

En “Viaje al corazón del tango”, recopila notas publicadas anteriormente en diversos medios, pero no para hacer una historia del tango, sino desde otra perspectiva, como “una manera de sentir y pensar la vida, una manera de expresar el drama existencial del hombre, en un lenguaje, un sentimiento, una rebeldía, un modo de decir la soledad…un arte complejo que resulta de la suma de otras artes… y es una incitación al pensamiento”. Buscando los orígenes de la música ciudadana rioplatense, en un análisis socio-cultural.-



Otro libro, “Tango, Voz Cortada de organito”, está referido a la inmigración italiana y su influencia en el tango, mostrando el papel, muchas veces ignorado a pesar de su notoriedad, que tuvieron en la el tango y en la formación de la Nación.-



Y “Borges y el tango”, (dos ediciones), no es una mera recopilación de anécdotas y declaraciones periodísticas, sino una mirada global a su obra y a su vida.-



Es también coautor, del muy reciente libro titulado “Gardel es Uruguayo”, de Ediciones de la Plaza, Coordinado por el tacuaremboense Dr. Carlos Arezo Posada, (que también escribe), en el que ha hecho un importante aporte, conjuntamente con la poetisa e investigadora argentina Martina Iñiguez, el venezolano Juan Moreno Gómez, el colombiano Dr. Luciano Londoño, el gallego José Monterroso Devesa, el Esc. Freddy González Araújo uruguayo pedrense, el uruguayo radicado en Argentina Jorge de Hegedüz, y el que esto escribe, uruguayo, floridense radicado ahora en Montevideo. Incluyendo también páginas escritas en vida por el Arq. Nelson Bayardo.



Y los ensayos: “Presencia de la poesía culta en la letra del tango” publicado por Tanguedia, afirmando su tesis de que hay tango fuera y aún antes del tango, referido a sus poetas preferidos, que hicieron buena literatura, pero sosteniendo que también es posible encontrar algo de alta poesía, aún en las letras menos elogiadas. Y “Los cafés de la Avda. de Mayo” (conjuntamente con Oscar Himschoot, ya fallecido. (3 ediciones), Y muchos más, algunos todavía inéditos.-



No es menor su aporte poético, en sus libros: “Las esquinas de la noche” (Mención de honor del Fondo Nacional de las Artes),”Pájaros que mueren en la primera luna”, “El tango en Granada”, “Manchas de tiempo”, “Identidad y otros poemas de la tristeza”; y en estilo lunfardo: “Poemas de la media gamba” y “Punto y revoleada”.-



Asimismo ha escrito muchas letras, entre las que se recuerdan: con Osvaldo Tarantino “Sueños de Historietas” , y “Nacer en Buenos Aires” (tangos); con Carlos Acuña, “Y te encuentro a cada paso” (tango); con Osvaldo Requena”, “La muerte del violín”; con Carlos Cabrera, “Ya” (milonga), “Llueve” (tango canción) y “Gente de Barrio” (tango), “Las manos de Taranta” (canción) con Marcos Valdés …



Receptor de numerosos premios que le han otorgado, entre los que se encuentra su designación como Asociado de Honor de la Academia Uruguaya del tango. Y otros muchos, en su país y en otras naciones, entre ellas la “Orden al Mérito en grado de “Grande Ufficiale” del Gobierno de Italia, y la “Gran Cruz de la Orden al Mérito Civil “ de SM el Rey de España Juan Carlos I. También premiado por Casa del Teatro, por el Círculo de Poetas Lunfardos, por la Sociedad de poetas y escritores de La Matanza, por el Centro Cultural Leopoldo Marechal, en Concurso Internacional de San Francisco (Córdoba), en Concurso Internacional de San Rafaél, Vecino ilustre de Villa Urquiza, Medalla de Plata de la Academia del Lunfardo por su labor poética, distinciones de “Argentores” y del Tango Club de Villa Constitución, el Museo de Gardel de Valle Edén en Tacuarembó…



Como lo establecimos en el Diploma que en oportunidad de su nombramiento como Asociado Honorario de la Academia Uruguaya del tango, le entregamos, en acto público realizado en La Spezia, lo calificamos como MAESTRO. Y hoy ante su muerte física seguimos afirmándolo.

Porque Maestro deriva de Magis, que significa “más qué”, o sea es más de lo que dijo ése diploma que me tocó entregarle, es decir que está más allá de sus conocimientos, que por cierto eran enormes, y sabía trasmitirlos; pero también por su manera de ser y comportarse en la vida, con ética profesional y humana, que incluye honestidad intelectual y valentía, para expresar lo suyo, y siempre respetando ideas contrarias a las propias, porque en eso reposa la armonía social. Siendo amables con todos, ignorando ofensas, con creatividad e inteligencia. Sin emociones o sentimientos negativos, combinando muy bien plenitud y equilibrio.-

La expresión Maestro, viene del latín Magister, que significa, de mérito relevante, por ser alguien de quien aprender, escuchar, respetar y admirar, una guía para sus semejantes.-

Es decir, no fue un mero instructor, sino un ejemplo para todos, por su manera de ser, su comportamiento en la vida, con una ética profesional y humana, que continuamente nos están obsequiando sus conocimientos y su imaginación. Valiosos regalos a los que debemos nuestro reconocimiento y agradecimiento.-



Hoy al expresar nuestro dolor, lo admiramos cada vez más, y aunque ahora no esté fisicamente con nosotros, siguen estando sus familiares y amigos, su recuerdo y sus obras.-



Dr. NELSON SICA DELL´ ISOLA





vendredi 29 mars 2013

RODOLFO BIAGI


Carlos Puentes

(Académico del Tango e Historiador)

Rodolfo Biagi nació en el barrio de San Telmo el 14 de marzo de 1906, hijo de Sixto Biagi y Ana María Gil Landaburu.

Sus estudios musicales los inició con el maestro Francisco Rivara en el conservatorio de «La Prensa».

Cuando contaba con sólo 13 años comenzó a trabajar de pianista, amenizando a la tarde y noche la pantalla del cine Colón de la calle Entre Ríos, donde conoció a Juan Maglio «Pacho» que le invitó a unirse a su conjunto y así pasar a integrar aquella «catedral» del tango que fue el «Café El Nacional» como también después pasó al «Café Dominguez», ambos en la Corrientes angosta.

Luego de actuar unos años con «Pacho», se incorporó al conjunto de Miguel Orlando en 1925 con quien intervino en el «Maipú Pigall» y donde conoció al poco tiempo a Carlos Gardel.

En 1927 pasó a formar parte de la orquesta de Juan Guido para actuar en el cine «Real». Por aquel año Discos Víctor lo contrató para grabar su primer disco, en solo de piano; aquella placa contenía de un lado el tango «Cruz diablo» del propio Biagi y en la otra cara del disco «El carretón», estilo de José Servidio registrados el 22 de agosto de 1927.

En 1930 tuvo la gran oportunidad de acompañar a Carlos Gardel en varios temas grabados en discos «Nacional Odeón» donde el «Zorzal» es secundado por las guitarras de Barbieri, Aguilar y Riverol más el violín de Rodio y el piano de Rodolfo Biagi; los temas fueron «Buenos Aires», «Yo nací para ti, tú serás para mi» (foxtrot), «Aromas del Cairo» (vals), «Aquellas cartas», «Viejo smoking», grabados el 01 de abril de 1930 y «Lo han visto con otra» del 10 de abril de 1930.

En 1931 pasó a formar parte de la orquesta que dirige Juan Canaro, actuando en el «Casanovas» y grabó en discos «Víctor». Luego junto a Juan Canaro, también realizó espectáculos en el cine «París» y viajó en 1935 a Brasil para presentarse en el casino de Farruphila en Río Grande do Sul.

Después de aquellas exitosas actuaciones con Juan Canaro y a su regreso de Brasil, es llamado por Juan D’Arienzo para ocupar el lugar de Lidio Fasoli que había sido el pianista en las primeras grabaciones que registró «El Rey del Compás» para «Víctor».

Con D’Arienzo graba por primera vez el 31 de diciembre de 1935 el vals «Orillas del Plata» y el tango «9 de Julio» iniciando así su más importante colaboración como integrante de orquesta típica.

Luego de permanecer al lado de Juan D’Arienzo dos años y medio con el gran éxito que todos conocemos y a la vez de ser el músico fundamental que ayuda a definir el estilo tan caracerístico del «Rey», se aleja a mediados de 1938 para formar su propia agrupación debutando en los discos Odeón el 15 de agosto de 1938, grabando su tango «Gólgota» con la voz de Teófilo Ibañez y el instrumental de Arturo de Bassi «El incendio».

Debuta en el dancing «Marabú» el 18 de setiembre de 1938 y pocos días más tarde en Radio Belgrano. A su primer cantor Teófilo Ibañez le siguieron sucesivamente Andrés Falgás, Jorge Ortiz, Alberto Lago, Carlos Acuña, Alberto Amor, Carlos Saavedra, Hugo Duval, Carlos Heredia y Carlos Almagro, todos grbando para Odeón, Columbia y Music Hall en diferentes etapas.

Otras voces que participaron con Biagi sin llegar a la grabación fueron Carlos Bermudez en 1949, Julio Fontana en 1956/57, Jorge Garré en 1959/60 y Oscar Macri en 1963.

Entre los excelentes músicos que colaboraron con Rodolfo Biagi recordamos a los bandoneonistas Alfredo Attadía, Domingo Cuestas, Miguel Bonano, Manuel Daponte, Jorge Argentino Fernández, Juan Migliore, Alfredo Pedernera, Luis Maggiolo y Agustín Bergato. Los violinistas Marcos Larrosa, Mauricio Saiovich, David Abramsky, Claudio González, Adolfo Muzzi, Oscar de la Fuente, Naum Klotzman y Eduardo Salgado. Los contrabajistas Cristobal de Lorenzo y Donato Calabrese, entre muchos que supieron ser dirigidos por Rodolfo Biago, apodado «Manos brujas» del tango.

El sello Odeón lo contó en su elenco desde 1938 hasta 1956, pasando luego en 1956 hasta 1961 al sello Columbia y más tarde de 1963 a 1966 a Music Hall, siendo sus dos últimas grabaciones con la voz de Hugo Duval los tangos «Estrella» y «Arriba Jara», cerrando así una importante discografía plagada de grandes éxitos inolvidables.

Por último, recordemos parte de sus obras como compositor: «Indiferencia», «Campo afuera», «Dejá el mundo como está», «Humillación», «Amor y vals», «Magdala», «Por la güella», «Por tener un corazón», «Como en un cuento». «Oh! Mamma mía», entre otros.

Su paso a la inmortalidad se produce el 24 de setiembre de 1969 y a pesar de ello, su talento sigue dando muestras del afecto que sigue teniendo su gran público que lo escucha a través de las reediciones de sus discos que son pedidos y difundidos no sólo en Argentina, en Uruguay, Chile, Brasil, Colombia, Venezuela, Japón, Italia, Francia, Alemania, etc., donde en emisoras y salones de baile lo tienen como uno de los mejores exponnetes del tango tradicional y milonguero.





mardi 19 mars 2013

EMILIO BALCARCE


Emilio Balcarce nació en Buenos Aires el 22 de febrero de 1918.Fue violinista, bandoneonista, arreglador, director y compositor.

Cursó estudios de violín que luego completó con otros de armonía y contrapunto, con los maestros Elhert, Fischer y Marcoli. Sin embargo debutó profesionalmente a los 17 años, como bandoneonista, en la Orquesta de Ricardo Ivaldi. Cabe destacar que aprendió a ejecutar el bandoneón en forma autodidacta.

Actuó con Edgardo Donato en 1942 , a partir de entonces integró diversas orquestas y acompañó a destacados solistas. Recordamos a Manuel Buzón, Alberto Castillo, Alberto Marino, Alfredo Gobbi, Aníbal Troilo, Osvaldo Fresedo, Osvaldo Pugliese, con quien viajó a Rusia, China y Japón, Edmundo Rivero y en 1968 con Ruggiero, Lavallén, Plaza, Herrero y Rossi conformó el Sexteto Tango.

Tuvo orquesta propia con las voces de Jorge Durán y Amadeo Mandarino.

En estos últimos años se dedicó a un proyecto que merece especial consideración, la Orquesta Escuela de Tango, creada por la Fundación Tango Vía, que apunta a formar a la largo de dos años a jóvenes intérpretes en distintos estilos tangueros.

En Montevideo actualmente ocurre algo similar con la Orquesta Típica Destaoriya, patrocinada por la Fundación Cienarte que dirige el maestro Oldimar Cáceres, siendo su Director Ejecutivo nuestro estimado amigo Ruben de Lapuente.

Balcarce ha sido nombrado Vecino Ilustre de la ciudad de Buenos Aires. El 1° de marzo de 2007 se le homenajeó con la Escuela de Tango en el marco del «Festival Buenos Aires Tango», en el Teatro Alvear.

Entre sus obras recordamos, «La bordona», «Si sos brujo» y «Que habrá sido de Lucía ?»

lundi 28 janvier 2013

HÉCTOR VARELA


 
Héctor Varela, bandoneonista, director, arreglador y compositor, nació el 29 de enero de 1914 en el Barrio de Avellaneda (Buenos Aires).  Su padre Salustiano Varela, lo anotó en el Registro Civil con el nombre de Salustiano Héctor Paco Varela Crespo. Era su quinto hijo y único varón y queriendo homenajear a su esposa, Francisca Crespo, le puso Paco, no como apodo, sino como nombre.

            Se recibió de Contador Público, carrera que nunca ejerció, debido a su dedicación a la música. De muy joven tocó el bandoneón de oído y tuvo el apoyo de un viejo bandoneonista del barrio, quien fue su primer maestro. Más tarde recurrió a los oficios del bandoneonista Eladio Blanco para perfeccionar sus conocimientos.

                A los 16 años ingresó  como sgundo bandoneón en la orquesta que recién había formado Salvador Grupillo. Luego integró la orquesta que Alberto Gambino había conformado especialmente para actuar en el programa radial «Chispazos de Tradición».

             A continuación formó parte de un conjunto que acompañaba a Tita Merello. En 1934 tuvo un pasaje fugaz por la Orquesta de Juan D’Arienzo. Al año siguiente, 1935, se le encuentra en la fila de bandoneones de la Orquesta de Enrique Santos Discépolo, que actuaba en Radio Municiapal. Disuelta la Orquesta de Discepolín, formó parte del grupo que acompañaba a Libertad Lamarque.

            En 1939 constituyó su primera orquesta que tocaba a lo Juan D’Arienzo. En 1940 el Rey del Compás  lo convocó para actuar en su orquesta, en la que permaneció hasta 1950. Es en este momento que deja la Orquesta de D’Arienzo, para formar la suya propia, en la que figuran: en el piano, César Zagnoli; en los bandoneones, Antonio Marchese y Alberto San Miguel; en los violines: Hugo Baralis y Mario Abramovich y los cantores, Armando Laborde y Rodolfo Lesica.

            Con esta orquesta, Héctor Varela empieza a grabar en el sello «PAMPA». El primer disco es un 78 rpm con los tangos «El flete» y «Tal para cual cual».

            Como compositor, Héctor Varela, nos ha dejado una extensa discografía, de la cual recordamos sólo algunos títulos, «Bien pulenta», «Cartón junao», «Lilián», «Mírame en la cara», «Si supiera que la extraño», «Te espero en Rodríguez Peña»…

            Héctor Varela falleció en la ciudad de Buenos Aires, el 30 de enero de 1987.

lundi 31 décembre 2012

Una anécdota para el tango, que surge desde mi niñez.


 

Amigo tanguero
Dr. Juan Holenweger
Dr. César Jones


 
(César Jones Mazaite, Academia del Tango de la República O. del Uruguay, in memoriam de Teresita Fleitas, 2012).
Héctor Ángel Benedetti (1969) escribió su Historia anecdótica del tango, que formalmente se llamó: “Las mejores anécdotas del tango y otras curiosidades”, editado en el 2000 por Planeta, Buenos Aires.
En su prólogo el argentino Benedetti expresa que la historia del tango es más o menos conocida y casi podría deducirse a partir de algunos elementos sobrevivientes de los lejanos días de su nacimiento. “Con resultados desiguales, la misma narración nos ha sido contada muchas veces”.
Y continúa: “se dice que el tango es una manifestación más bien íntima: sin embargo, esto no fue impedimento para la multiplicación de sus crónicas.
Así hemos comprobado para el tango la existencia de una historia musical, social, biográfica, fílmica, discográfica, iconográfica, y desde cualquier otra disciplina imaginable. Cosa que no sospechaban (que no se hubieran atrevido a sospechar) sus primeros cultores.
La historia fue una sola. Y aunque fue contada, adulterada o mutilada según el autor, en todo esto es posible establecer un ciclo, o una secuencia de ciclos, que terminó triunfando.
Pareciera que esa constancia, al fin, fue solvente y nos regaló la perdurabilidad del tango.”
Pues aquí va, a continuación, una anécdota verdadera de mi niñez con “el cantor del pueblo” Carlos Roldán.
 
El cantor y yo.
Siendo un niño conocí a Carlitos entre los años 1953 y 1955. Yo vivía con mis padres y mi hermana mayor en un amplio caserón ubicado en la calle La Paz 1319 entre Miguelete y Yaguarón, siendo nuestra vereda el límite del barrio Aguada con el Centro. Y él, esporádicamente, paraba  en la casa de su hermano, en el 1351 de la misma calle, ya en el barrio Cordón (ya que la línea Ejido-Miguelete era el límite), cuando venía de Buenos Aires.
Esa casita era baja y muy humilde, con una puerta de entrada pequeñísima, de paredes externas de un color ocre amarillento desleído, ubicada en la manzanita triangular delimitada por las calles La Paz, Miguelete y Barrios Amorín (entonces “Médanos”) y que hoy es la Plazoleta “Cristóbal Echevarriarza”. En ella, había una panadería, una peluquería, un almacencito, y dos o tres viviendas, todas encerradas por un murito muy bajo,  también ocre amarillento.
Cuando volvía de la escuela, la “Estados Unidos de América” de la avenida Uruguay, y si no habían muchos deberes que hacer, me encontraba con varios escolares (algunos que iban a la escuela “Piedra Alta”) para jugar al fútbol en el espacio cuasi rectangular de la calle La Páz y Ejido, delimitado por un murito pequeño, que tiene como fondo el edificio de la CONATEL. Y ahí jugábamos, haciendo las veces de pelota una media rellena o incluso una chapita, aunque excepcionalmente alguien traía una pelotita vieja de goma o de tenis.
Generalmente había un único espectador, un señor bien peinado y demasiado bien vestido para la usanza del barrio (camisa blanca con mangas largas y puños, pantalón azul y zapatos negros lustrados) que nos observaba desde la vereda de enfrente, de pie, apoyado con su brazo derecho en la puertita de la casa antes descripta. No creo que le interesara mucho el “espectáculo deportivo” que ofrecíamos, pero era lo  único que se podía ver…
Yo sabía quien era porque alguien me lo había dicho; así que un día me armé de valor, puse la pelotita –ese día era la mía- bajo mi brazo, crucé la calle que en ese tramo es bastante angosta, y me apersoné al señor, que viéndolo de cerca, desde abajo, me pareció un gigante. Y le dije: -Señor, sé que Usted es un cantor famoso. Y viendo que sonreía, y para que el momento no se cortara, continué rapidito: ¡Yo también canto!
Pienso que Carlitos entendió, que tenía a un colega frente a sí.
Para entonces nos rodeaban, formando una media luna, todos los “futbolistas” que sigilosamente se acercaron para participar del singular encuentro.
Roldán nos observaba con gestos muy cordiales, que aventaban todo temor y me incitaban a continuar la conversación.
Entonces me dijo que le encantaría escucharme. Y ahí en la vereda nomás, entoné una canción romántica, cuya letra la sabía de memoria pues yo estudiaba las revistas “Cancionera” que mi hermana siempre compraba, y la música las conocía porque en casa la radio de mi padre estaba siempre encendida. Y recuerdo que  la letra por mi entonada, decía “No, no concibo que todo acabó, que este sueño de amor terminó, que la vida nos separó…”
Desde ese día cada vez que me encontraba con Roldán le cantaba y él me corregía detalles de pausas, pronunciación de las palabras y supongo que afinación también.
 
Cierto día lo invité a ir a mi casa, ya que mi padre tenía mucho interés en conocerlo, y  él aceptó gustoso. Mi padre era sastre de medida,  y tenía en el segundo patio claraboyado de mi casa, un taller, donde lo acompañaban varios ayudantes, que pespuntaban y cosían entretelas, cortaban forros y planchaban. Esa vez fue la primera que recuerdo, en que se apagó la radio para conversar y oírlo con tranquilidad.
Carlitos se hizo muy amigo de todos y de tanto en tanto, venía al taller a charlar y varias veces entonó a capela algunos tangos que provocaban clamorosos aplausos.
Y el taller se consagró como otra peña de amigos al que Roldán asistía, similar  al que el escritor Juan Antonio Varese describe en el libro de las Memorias del fotógrafo José María Silva, en el estudio fotográfico de la avenida Rondeau y Uruguay. Y vaya una lanza quebrada por la imágen del cantor querido: mi padre era totalmente abstemio, y en su taller y en el resto de la casa, jamás había una gota de bebida alcohólica. A lo sumo se tomaba mate y alguna gaseosa. Carlitos tenía una débil resistencia a la ingesta de bebidas alcohólicas, pero debemos descartar de la imágen que algunos crearon de que iba por la vida borracho. La noche por la que transitaba para cumplir con su vocación artística, lo sumió en diversos brindis que no le hacían bien. Tal vez por ello, y por su bohemia persistente, falleció jóven, cuando aún tenía mucho por darnos.
Para entonces yo era un liceal con responsabilidades, concurría a clases de gimnasia, basketbol, natación e inglés, y en algún momento, con tantos horarios diurnos lejos de casa, no supe más del cantor, y simultáneamente, la adolescencia cambió totalmente mi voz, y nunca más volví a cantar. Las "clases de canto" con Carlitos se hundieron en mi memoria, y solo este año afloraron mágicamente. Solamente subsistió hasta hoy, mi gusto por escucharlo a Roldán.


jeudi 20 décembre 2012

TANGO La música que identifica a los rioplatenses



Dr. Juan Ángel Holenweger

         No ha podido establecerse con unanimidad de criterio, el origen de su creación. Diversos autores hacen valer la influencia de la habanera, la milonga criolla, el tanguillo andaluz y el candombe en su génesis. Lo dificil es explicarse como, de un cocktail tan disimil, pudo haber nacido un ritmo y una melodía tan diferente, tan particular y con tanta personalidad como es el tango.

            Este género musical surge como baile, entre los años 1880 y 1900 en los arrabales de Buenos Aires y Montevideo. Varios hechos facilitan su alumbramiento. La avalancha de inmigrantes al Río de la Plata desde mediados del siglo XIX; la llegada del gaucho a las ciudades, desplazados del medio rural como consecuencia del alambrado de los campos y la libertad de los negros por la abolición de la esclavitud dictada por el gobierno del Gral. Manuel Oribe en el Uruguay.

            Si bien nuestros hermanos de allende el río hablan del tango argentino, no hay dudas que esta música hace su aparición al unísono en ambas orillas del Río de la Plata. Basta repasar la nómina de los primeros compositores de tangos para darnos cuenta que fue así: Prudencio Aragón (argentino); Rosendo Mendizabal (argentino); Ernesto Ponzio (uruguayo); Manuel Campoamor (uruguayo) ; Manuel Arostegui (uruguayo); Ángel Villoldo (argentino); Enrique Saborido (uruguayo); Francisco Canaro (uruguayo);…

            Las letras de estos tangos, dan razón al título de esta nota :

              TANGO                                                DE DOS ORILLAS

Dicen que el tango nació                        Atención pido señores

En un patio de arrabal                             Si es que quieren escuchar

_________________________                    ________________________

Comentan que vio la luz                         Soy quejas de bandoneones,

En una noche cualquiera                                    Melodías de arrabales,

Con cadencias de habanera                   Yo soy de las dos orillas

Y de tanguillo andaluz                             Y quiero a las dos iguales

______________________                Soy del Río de la Plata

                                                                       Que va llevando en sus olas

                                                                       «Derecho viejo» de Arolas,

                                                                       _________________________

Que, mezclao con la milonga                Yo soy una serenata

En una farra mistonga                             de Carlitos y de Razzano,

Hiciste tu aparición.                                 Yo soy Pirincho Canaro,

No importa como viniste                                    Soy “El choclo”, “La tablada”,

Ni que cuna te acunó                               Yo soy esa «Puñalada»

No importa quien te engendró             que dio Pintín Castellanos.

Lo importante es que viniste!!!

             Teddy Peiró                                       Teddy Peiró y L. Adrover


samedi 24 novembre 2012

FRANCISCO LOMUTO



Pianista, director y compositor, nació en Buenos Aires, el 24 de noviembre de 1893, en el Barrio de Los Patricios, Bs. As., República Argentina. Su madre fue quien le dió los primeros conocimientos de solfeo y piano, que luego completó en el Conservatorio Santa Cecilia.


En 1911 compuso su primer tango, «El 606», título que recuerda el nombre de un medicamento de amplio uso en aquellos tiempos, contra la sífilis, al que le siguió «La rezongona», que le grabara su amigo de toda la vida, Francisco Canaro. Más adelante, compone «Muñequita», que se lo extrenó la cancionista María Luisa Notar en 1918.

Desde el piano integró la orquesta que entretenía los pasajeros del Cabo Polonio, barco que hacía la travesía Buenos Aires – Tierra del Fuego, a bordo del cual compuso los tangos «Nunca más», en homenaje al médico que le salvó de una grave infección y «Tierra del fuego».

En 1916 integró un cuarteto con Pedro Maffia en bandoneón, Raimondo Petillo y Bernardo Germino en los violines y él al piano, actuando en el café «Monterrey».

En los años «20» escribió las letras de algunos de sus tangos, con el seudónimo de Pancho Laguna. Recordamos «Cachorra», «Dímelo al oído», «Churrasca» y «Cachadora» , este último se lo grabó Carlos Gardel.

Para 1923 forma su orquesta con los cantantes Fernando Díaz y Jorge Omar. Con Francisco Canaro compartió un tiempo a Charlo. Entre los músicos que la integraban recordamos los nombres de Ricardo Luis Brignolo y Federico Scorticati en los bandoneones y Juan Carlos Howard al piano.

Con su orquesta Intervino en los filmes «Melgarejo» (1937) y «La rubia del camino» (1938).

Falleció el 23 de diciembre de 1950.

lundi 12 novembre 2012

SI TOMÁS ALCOHOL, NO MANEJES


Susy Leiva, Susana Teodora Ramona Leiva, su nombre de familia, la voz feminina mayor del tango, acostumbraba en sus giras artísticas ir acompañada por sus músicos, su esposo y su representante. Aquella noche del 4 de octubre de 1966, actuó en la que resultó ser su última presentación pública, en el «Festival del Canto», organizado por el Canal 5 de la ciudad de Rosario.


Al finalizar el espectáculo, a pesar de que les habían reservado hotel, insistieron en regresar a Buenos Aires. Alguien observó que el marido de la cantante, Manuel Villamor, había tomado algunas copas de más y no estaba en condiciones de manejar. Haciendo caso omiso a las recomendaciones que se le hicieran, igual emprendieron el camino a la capital. Viajaba con ellos, Alba Velázquez, amiga personal de la cancionista.

Esa madrugada en el Km 126 de la ruta Nacional N° 9, Rosario – Buenos Aires, a la altura de Baradero, el auto en que viajaban chocó de frente con otro que circulaba en sentido contrario. Susy Leiva murió en forma instantánea. Tenía 33 años recién cumplidos, había nacido el 31 de agosto de 1933, en el barrio de San Telmo.

Susy Leiva debutó profesionalmente en Radio Nihuil, de Mendoza. Luego se presentó en locales nocturnos en Buenos Aires y en Radio Belgrano. En 1954, durante los festejos oficiales del Día del Trabajador, se presentó representando a la Unión de Artistas de Variedades y fue galardonada como «Reina del Trabajo».

En 1956 fue la voz de la Orquesta de Juan Canaro, pasando en 1960 a actuar con Mariano Mores.

Su voz de soprano, quedó para el recuerdo en tangos como «Sin palabras», de Mariano Mores y Enrique Santos Discépolo y su éxito mayor, «Frente al mar», de Mariano Mores y Cátulo Castillo.

Sus restos fueron velados en Malabia 1662 y recibieron sepultura el 6 de octubre en el Cementerio de la Chacarita, Buenos Aires.

mercredi 24 octobre 2012

DONATO RACCIATTI



Nació en Chieto, Italia, el 18 de octubre de 1918. Su familia emigró al Uruguay cuando Donato tenía seis años. Se inició como bandoneonista en radio en 1938.


En 1940 se le encuentra en la fila de bandoneones de la orquesta Laurenz-Casella. En 1945 forma un conjunto para acompañar al cantor Luis Alberto Fleitas y en 1948 conforma su orquesta definitiva, con un ritmo esencialmente bailable y ortodoxo, debutando en el Hotel Nogaró de Punta del Este.

Sus mayores éxitos surgen a partir de 1953 cuando incorpora la mejor voz femenina del tango en Uruguay, Nina Miranda.

Con su orquesta recorrió toda el interior de la República Argentina; en más de una oportunidad viajó a Japón alcanzando gran éxito.

De su autoría, entre otros destacamos los tangos «Vencida», «Hasta siempre amor», «Tu corazón», «No quiero ni acordarme».

El 30 de noviembre de 2011, el Correo de la República Oriental del Uruguay lanzó una serie de sellos en homenaje a tres grandes del tango, Juan D’Arienzo, César Zagnoli y nuestro recordado bandoneonista Donato Racciatti.

Falleció el 27 de mayo del año 2000.

lundi 24 septembre 2012

GUILLERMO DESIDERIO BARBIERI





Nació en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de San Cristóbal, más precisamente en la calle Garay, , el 25 de setiembre de 1894. Sus padres Rosario Hernández y Tristán Barbieri,  eran argentinos. Su padre, que era músico de profesión y  fue quien despertó en su hijo el amor por la guitarra.

            A comienzos de la segunda década del siglo XX, integró un trío con Félix Rodríguez en bandoneón, Pedro Vallarino en violín y él con su viola. Se iniciaron en serenatas y bautismos en sus correrías milongueras por los barrios de la ciudad.

            En un reportaje que le hiciera la revista uruguaya «Cancionera», Barbieri relata como conoció a Carlos Gardel : «Lo conocí en el Stud de Bastarrica, en el Bajo Belgrano, en oportunidad de una gran fiesta, conmemorando la victoria de un caballo del stud. Gardel y Razzano me escucharon con mucha atención y terminada la reunión nos despedimos y quedamos en hablarnos. Al otro día se apareció Razzano por el Teatro Esmeralda (hoy Maipo) donde yo trabajaba, cerramos trato y desde ese momento ocupé mi puesto”.

                Fue el guitarrista de más larga actuación junto a Gardel. En 1921 unió su guitarra a la de José Ricardo y permaneció junto al «Inmortal tacuaremboense» hasta su muerte en el accidente de Medellín.

            Barbieri  fue un inspirado compositor. En 1921, Roberto Firpo grabó el primer tango de su autoría, «Los ruiseñores». Dejó alrededor de 90 obras, de entre las cuales recordamos sólo algunas : «Anclao en París»,  «El que atrasó el reloj», «Preparate p’al domingo», «Viejo curda», «Pa’ lo que te va durar», que quedó originalmente inédito.        Este tango lleva letra de Esteban Celedonio Flores y se conoció varios años después de muertos Barbieri y el «Cele». Lo estrenó la orquesta de Aníbal Troilo con Jorge Casal, aunque no lo llegaron a grabar. «Pichuco» lo hizo después con la voz del «Polaco» Goyeneche. Otro tango de la autoría de Barbieri y Flores es «Viejo smoking», que grabó la orquesta de Juan D’Arienzo con su cantor Armando Laborde.

Pero es necesario decir que el tema más exitoso de Barbieri fue «Anclao en París», tango que nació a través del correo. Enrique Cadícamo se alojaba en esos momentos en el Hotel Oriental en la ciudad de Barcelona y recibió una carta de Guillermo Barbieri desde Niza, donde actuaba Gardel, en la que le pedía una letra para musicalizarla y que «El Mago» la cantara.         

Sentado a una mesa en el comedor del hotel, Cadícamo pidió un “carajillo” y mientras fumaba escribió, en menos de una hora, la letra de «Anclao en París». El propio poeta en sus memorias cuenta así este hecho: «Mi imaginación voló a Montmarte, donde recordaba haber visto a algunos jóvenes compatriotas anclados iniciándose en la cruel manga y a los cuales siempre pude tirarles unos francos salvadores. Aquello podría ser el tema para la letra del tango».

Al día siguiente Cadícamo le envió los versos a Barbieri, quien rápidamente compuso la música y Gardel lo grabó en la «Ciudad Luz», el 28 de mayo de año 1931.

Barbieri fue un gran colaborador de Gardel, de quien apreciaba además su gran sentido del humor. Era él quien hacía las veces de apuntador cuando «El Mago» se olvidaba la letra de alguna canción. En varias de las grabaciones de Gardel se escucha la voz de Barbieri en alguna breve anotación y en algún caso, como en «Che Bartolo», su intervención hace reir francamente al «Zorzal Criollo».

 En 1933, en una entrevista que le hiciera la revista «Cancionera», declaró Barbieri: «En mi larga actuación al lado del Mago, debo expresar que siempre he sentido la más profunda admiración por él, a pesar de lo cual en los 14 años que soy su guitarrista nunca llegué a tutearlo».

Barbieri falleció el 24 de junio de 1935 en el accidente de Medellín, junto a Gardel y Lepera.


dimanche 16 septembre 2012

Londres 2012: Un tango espectacular en busca de la plata

Andrea Fuentes y Ona Carbonell, a una décima de las chinas, apuestan por una coreografía muy innovadora en el programa libre

Londres 2012: Un tango espectacular en busca de la plata
 
España busca la plata en el dúo de la natación sincronizada de los Juegos Olímpicos con una apuesta arriesgada. Ona Carbonell y Andrea Fuentes, terceras después de la rutina técnica con el "Zapateao flamenco" de Flora Albaicín, interpretarán este lunes el tango "La Cumparsita" en el Centro Acuático de Londres, el plato fuerte para sorprender al jurado y superar a las chinas. Después de la primera jornada, Rusia manda con 98,500 por delante de China (96,100) y de España (96,000). El martes se decide el resultado final.
Efectivamente, Fuentes y Carbonell han trabajado en ese tango durante un año y medio y en los últimos meses han perfilado todo para que no haya fallos. Anna Tarrés, la seleccionadora, tiene esperanza: "Podemos ser segundas. Al final ellas repiten el ejercicio técnico y nosotras el libre. El ejercicio libre de China no tiene nada especial, es una coreografía más, del montón. Estoy contenta. Hemos tenido una gran mejora técnica, ha sido espectacular", apunta.
España se siente segura en la piscina y busca repetir el éxito de Pekín, en donde la sincronizada ganó dos medallas de plata. "En el tango es donde tenemos que romper, aunque el flamenco también lo era, llevamos más tiempo practicando el tango, y creo que tiene más potencia y dificultad que el ejercicio chino", recuerda Fuentes.
¿Qué tiene "La Cumparsita" que motiva tanto a las españolas? Responde Andrea Fuentes: "Estamos muy satisfechas de cómo ha quedado esta coreografía, que es fuerte y potente, pasional diría yo. Al igual que el propio tango argentino, hemos realizado algunos retoques para darle mayor impacto y estamos orgullosas de como está resultando". Es la puesta por la plata.

lundi 27 août 2012

PEDRO MARIO MAFFIA, el «Pibe de Flores»


Pedro Maffia nació el 28 de agosto de 1900 en la casa señalada con el N° 800 de la calle Larrea, de la ciudad de Buenos Aires. Fueron sus padres Ángel Maffia y Luisa Spinelli, ambos inmigrantes italianos.


Bandoneonista, director y compositor, se le ubica entre los grandes cultores del tango de todas las épocas.

Dice de él Luis Adolfo Sierra: «Estilo aparentemente sencillo en cuanto a su expresiva sobriedad, sin espectacularidades efectistas, pero de fascinante atracción por la belleza de su elocuente lenguaje musical, Pedro Maffia estaba sentando las bases de adoctrinamiento de las futuras promociones de instrumentistas»…

Se cuenta que una noche su padre lo llevó a escuchar a Juan Maglio «Pacho» ; en el mismo lugar actuaba el bandoneonista Pepín Piazza, amigo de la familia, quien le transmitió los primeros conocimientos de cómo ejecutar «  el fuelle » y en pocos días el muchacho ya conocía perfectamente el mecanismo del instrumento.

Debutó en el café «La marina», de Suárez y Necochea, integrando seguidamente algunos conjuntos con los que actuaba en el bajo porteño y en cafés y peringundines de la Provincia de Buenos Aires.

Una noche del verano de 1917, el «negro» José Ricardo, quien fuera más tarde guitarrista de Carlos Gardel, lo descubrió en un café de Punta Alta tocando solo y le comunicó el hallazgo a Roberto Firpo, que se encontraba con su orquesta en la ciudad de Bahía Blanca, el que inmediatamente lo incorporó a su conjunto.

En 1922 integró el sexteto de Juan Carlos Cobián, continuando con la formación, cuando Julio De Caro se hizo cargo de la dirección.

En 1926 formó su propia orquesta con la que continuó hasta 1959. Fueron sus cantores, Francisco Fiorentino, Héctor Pacheco y Pedro Lauga. En 1930 junto con Pedro Laurenz, Ciriaco Ortiz, Carlos Marcucci y Sebastián Piana, con Homero Manzi como presentador, crearon el exitosos grupo «Los Cinco Ases Pebeco».

Como compositor, dejó una rica y variada obra, de la que sobresalen los temas: «La mariposa», «Taconeando», «Ventarrón», «Tiny», «Amurado», «Pura maña»,…

Pedro Maffia falleció el 16 de octubre de 1967. Sus restos descansan en el Cementerio de la Chacarita.



lundi 20 août 2012

EL RELOJ, flor de tango



Esa mañana circulaba por la autopista, de la ciudad de Neuchâtel a Le Locle, pequeña localidad de 10.000 habitantes, fronteriza con Francia.

Nuestra intención era la de visitar un viejo molino subterráneo de harinas y aceites. En sus inicios, 1652-53, este  molino utilizó una corriente de aguas subterráneas como fuente de energía . Funcionó hasta 1899, para transformarse entonces en matadero de vacunos, cerrando definitivamente sus puertas en 1966. A partir de 1987 se convirtió en museo y actualmente es el único molino subterráneo en pie en Europa.

La ciudad de Le Locle ha sido declarada patrimonio de la UNESCO, por su urbanismo relojero ya que allí se encuentran las fábricas de las más afanadas marcas de relojes suizos, como Rolex, Tissot, Patek Philippe y Cartier.          

            A la entrada del casco urbano de esta antigua e interesante localidad de Le Locle, nos da la bienvenida  un hermoso reloj de flores, que funciona perfectamente marcando la hora con precisión suiza, inmediatamente vino a mi memoria la letra del tango «El reloj», de Roberto Cantoral, que dice así :

Reloj no marques las horas
Porque voy a enloquecer
Ella se ira para siempre
Cuando amanezca otra vez.
Nomas nos queda esta noche
Para vivir nuestro amor
Y tu tic-tac me recuerda
Mi irremediable dolor.
Reloj deten tu camino
Porque mi vida se apaga
Ella es la estrella
Que alumbra mi ser
Yo sin su amor no soy nada.
Deten el tiempo enn tus manos
Haz esta noche perpetua
Para que nunca se vaya de mi
Para que nunca amanezca.
Reloj deten tu camino
Porque mi vida se apaga
Ella es la estrella
Que alumbra mi ser
Yo sin su amor no soy nada
Ella es la estrella
Que alumbra mi ser
Yo sin su amor no soy nada.



El 2 de agosto de 1957, este tango lo grabó la Orquesta Típica del maestro  Juan D’Arienzo,  con la voz de Jorge Valdez.